EL REAL DAÑADOR

EL REAL DAÑADOR

Read post

 


EL REAL DAÑADOR

"Sabemos muy bien cómo destruir una ciudad y cómo transportar información a bajo costo, pero todavía no tenemos ideas precisas sobre cómo conciliar el bienestar colectivo, el porvenir de los jóvenes, la superpoblación del mundo y la prolongación de la vida". 
UMBERTO ECO
 (extraído del enlace Psicología y mente, Xavier Molina, 02.08.2021).


Busqué, sin éxito, alguna referencia googleana que expusiera la temática de la toxicidad humana vinculada con nuestro modelo vigente de sociedad, o si se quiere, con el Modo de Vida instalado en su seno. Sólo hallé Toxicidad como fenómeno dañino de algunas sustancias sobre el organismo. Y lo que sí se escaparon del parámetro toxicológico corporal, son dos autores, versátiles ellos, que tocan con propiedad la temática, pero circunscrita al alma o al ego. Un autor -en este caso autora- es Antonina Canal, quien trabaja el Ego tóxico, y el otro es Alejandro Blanco, quien trabaja Tóxicos del alma.

Sin duda, estas dos personas, se remiten a la esfera en que se ha puesto el caso del toxicismo, o sea a la esfera de las particularidades personales. La literatura en torno al caso por lo general habla de Personas tóxicas y cómo librarse de ellas. Siendo así, el toxicismo se percibe como algo que cada quien debe enfrentar, ora escapándose de los seres tóxicos, ora precisando ayuda psicológica si es que nos hemos convencido o nos han convencido los demás, de que "arrastramos por este mundo" el descalabro de ser una entidad humana tóxica.


________&________


Tratar de mirar la temática de la toxicidad humana dentro de Lo sociológico -sin abandonar para nada su traza psicológica-, por rigor se hace pertinente manejarnos con una idea de Sociedad. Mas habiendo tantas ideas, tantas definiciones de Sociedad como cientistas sociales hay, también se hace dificultoso depurar esa herramienta de análisis. Fíjese lo expresado por el argentino Hernán Casciari relativo a Lo social:

"Todo lo que sabemos sobre nosotros como sociedad es el resultado de compilar las mentiras que dicen los drogados y los aburridos".

En otras palabras, según Cascieri, las ideas de Lo social no exceden las sosas opiniones solipsistas. Es decir, las meras opiniones emergidas del exclusivista Yo.

Sin embargo, pese al desprestigio bien ganado del Yoísmo, hubo un sociólogo estadounidense de nombre Charles Horton Cooley, enseñante universitario de Sociología y Economía, quien atrevidamente tomó en cuenta al Yo en el propósito de explayar sus teorías. No únicamente entendió la Sociedad en calidad de fenómeno mental ("La sociedad existe en mi mente como el contacto y la influencia recíproca de ciertas ideas llamadas 'yo' "), sino que usando el constructo del "Yo espejo", explicó que la persona se va construyendo a sí misma en proporción directa a la visualización especular (espejística) que los otros humanos le sumistran. En este orden, y para testimoniar lo del "Yo espejo", traté a una señora que actuaba loquescamente debido a la opinión que sus familiares (papá, mamá y hermano mayor) le instalaron desde pequeña. Ni siquiera sus dos descendientes (hija e hijo) pudieron disminuirle el comportar loquesco. Más bien el comportar loquesco de ella influyó en la esquizofrenia potencial que la hija portaba -y porta- genéticamente.

Eso de que uno es la suma de las creencias de los demás respecto a uno, no es del todo una vaga elucubración. Tiene sustento sobre todo por la fragilidad con que los seres humanos arman el edificio de la personalidad. Y justo de la personalidades debilitadamente construidas, advienen a la vida social, las personalidades mete-miedo, conocidas con el calificativo (alegre) de tóxicas.

________&________


Los rasgos destacados de alguien tóxico (subjetivo, narcisista, egológico...) son los mismos rasgos detentados por nuestra modalidad social, que configurada como sociedad general total, a través de sus exigencias societales propias de una Formación económico-productivista, extensa e intensamente desarrollada en lo material-tecnológico, le propone e impone al componente humano esquemas conductuales exacerbantes de la personalidad, de cara al éxito y a las distinciones prestigiosas radicales, y cada quien de ese componente, en atención a sus posibilidades reales de existir, podrá adecuarse en algún grado y manera a tales esquemas. Siendo así las exigencias, no todos podrán revestirse moderadamente para cumplirlas. Y aquellos seres endeblemente constituidos como personas, por deficiencias psicológicas y hasta psiquiátricas, se convertirán en tóxicos psíquicos, sostenidos por una insaciable hambre de reconocimientos, que los otros, separados de la realidad particular de ese alguien, no pueden darle.

Encontrarse con un ser tóxico, es estar frente a un aparato mental amalgamado de incompletudes, insatisfacciones, fobias, manías y filias que nadie desprovisto de herramientas técnico-científicas tendrá la capacidad de hacerle frente. Con el ser tóxico sólo tendrán la exclusividad de tolerarlo alguna madre repleta de amor interminable o alguna amistad con una alta indiferencia flemática hacia los rollos de los demás humanos. Pero lo desgraciado del punto es que "el real dañador" que no es más que modo material de vivir, basado en la competitividad por ser el número uno en todo o en casi todo, queda a salvo.

Finiquito esta entrega citando al analista social alemán Byung-Chul Han. Con lo citado muestro que sí hay quien dirija el dedo acusante en la dirección correcta. Por favor, lea:

"Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace responsable a sí mismo y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema".


Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET


EL VALOR DE USO DEL SIGNIFICADO

EL VALOR DE USO DEL SIGNIFICADO

Read post

 

EL VALOR DE USO DEL SIGNIFICADO 

Los signos, como las mercancías, 
son a la vez valor de uso y valor de cambio. 
Jean Baudrillard


I

De ordinario el receptor del mensaje (destinatario, oyente, lector) confía en el contexto, general y particular, de lo recibido para decodificar el contenido. Si no hubiera la instancia objetivamente del Contexto (o en su defecto Cotexto), términos ambigüados por la variabilidad de usos (sólo por nombrar: Capital, Papel, Partido, o los nuevos usos en el habla diaria de Brutal, Bárbaro o Bestial) no podrían entenderse dentro de la intención y extensión de los enunciados.

Siendo así, gracias a la función pragmática del Contexto muy difícilmente podrá haber dentro de la existencialidad movible de la práctica comunicatoria, algún vocablo, alguna terminología, que no sea susceptible de ser semantizado con más o menos precisión. Todo es cuestión de tener competencia lingüística para hallar la comprensión de lo extralinguistico, o sea, la comprensión contextualizatoria que nos da la usabilidad de la lengua, de las referencias reales que nos rodean.

Muy adecuadamente lo afirma William Alston en el libro suyo La filosofía del lenguaje: "...el significado de una expresión debe identificarse con la relación entre la expresión y su referente".


II

Pese a que cada constituyente orgánico de las funciones del lenguaje cumple en teoría su específica finalidad, la comunicación en tanto práctica concretizada, no deja de ser un proceso reflejante de la realidad compleja, heterogénea y contradictoria que lo media. Y siendo un proceso mediado o incidido socialmente, la comunicacion no logra, por mucho, solucionar la necesidad de semantizar satisfactoriamente el uso del referencial, sea por adecuación, sea por coherencia, sea por evidencia. Ante, por el contrario, gracias al uso indebido, de los vocablos o palabras, por intención o por desconocimiento, la semántica (vinculación objetiva del significante con el significado) se ha convertido en una referencia dudosa y ambigüada, la cual obliga a someter a duda la mayoría de mensajes que como receptores recibimos. Enseguida colocaré algunos casos para que usted le aplique su propia lógica mental.


III


En teoría Lo posible y Lo probable son términos cuyo referencial consiste en la contingencia. Pero si se trata de establecerles diferencia, radical inclusive, Lo probable supone Lo posible, mas no al revés, ya que Lo probable resulta ser una contingencia sometida al cálculo matemático y a las predicciones teórico-metodológicas, mientras que Lo posible no excede la mera posibilidad. En el caso de la futurología, los abocados a esta disciplina distinguen Futuros futuribles apoyados en posibilidades, y Futuros futurables apoyados en el cálculo de las probabilidades. No obstante, citando un ejemplo, cuando un comunicador social televisivo va a iniciar su programa, ajeno a esta distinción, al agradecer al personal que lo acompaña (camarógrafos, luminitos, productor, etc.) selecciona la palabra Posible para elaborar la expresión: "Y gracias a la gente que ha hecho posible este programa", desechando la palabra Probable puesto que en apariencia Probable carece del peso descriptivo que sí contiene la palabra Posible. Para este caso habría más rigor semántico si se dijese: "Agradezco al personal que permite que este programa se dé o se realice (o se materialice)".

Otro caso de imprecisión semántica se halla en la letra del Himno Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. En nuestro himno se recurre al concepto "Nación" para significar cuando mucho un sueño, pero nunca para designar un hecho real. Me refiero a la estrofa donde se afirma en positivo sin serlo que "la América toda existe en nación". Algún habitante de Alaska, por decir lo extremo, que oiga esta afirmación, pudiera asumir que la América completa es una nación.

Un último caso. Este caso remite al uso muy romántico del sustantivo "Unión". Habitualmente se cree por no semantizar bien el alcance de "Unión", que el deporte Une a los pueblos. No, el deporte no une a nadie. El deporte logra, y esto lo recalca el narrador en off del programa Vista Mundo de Globovisión (sábado 20.4.24) al referirse a los Juegos Olímpicos Francia 2024, que los pueblos se encuentren en las Olimpíadas para combatir entre sí no bélicamente. Ni siquiera el equipo de fútbol de una nación logra unir a un país. Cuando mucho el equipo, si es que hace un desempeño destacado en algún evento de importancia, logra reunir en algún sitio a la gente que lo quiere ver en directo.

Cuando se utiliza "Unión" en la Organización de Naciones Unidas se llega al colmo del uso deficiente del vocablo. Esa instancia mundial de naciones al ser el esquema del Poder planetario (hegemonía de las cinco superpotencias triunfantes de la última guerra mundial) lo menos que se puede dar es que naciones sometedoras y naciones sometidas logren algún vínculo orgánico-unificador entre ellas.

Desde luego, hay muchos más casos en nuestro lenguaje que expresan la ambivalencia semántica con que los usuarios actualizan las realidades intransparentes y veladas a través del deficiente manejo de los elementos que constituyen el signo lingüístico. Más adelante, en nuevas entregas, seguiré con este enigmático meollo.


Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET


REFLEXIVAS (XII)

REFLEXIVAS (XII)

Read post

 


REFLEXIVAS (XII)


Como habitúo para esta sección, traigo citas de pensadores de cosas humanas y las coloco entre comillas. 
Lo mío, desde luego, no lleva comillas.

* La Ley de Murphy II tiene su manera peculiar de manejar el "Sólo sé que no sé nada" socrático. Esto aparece en el rubro Periciología Avanzada en el propósito humanístico, supongo, de advertir a la gente involucrada en la esferas de las exigencias corporativas de cara a la excelencia, de lo que es un experto. Mire lo que advierte:

"Un experto es aquel que sabe más y más sobre menos hasta que sabe absolutamente todo acerca de nada".

* Hay exceso en el uso del término Poder, pero aportes válidos que expliciten qué es eso, son muy pocos, debido a que, entre otras excusas, el Poder en su rango de guiador de un sistema de vida, no tiene interés en que el componente humano que guía, sea enterado qué es.

Jean Baudillard, teórico social francés ya fallecido, nos legó esta idea acerca del Poder en la obra Crítica de la economía política del signo:

"...el poder es de aquel que puede dar y a quien no puede serle devuelto". 

Por ejemplo, concebir un Dios Todopoderoso es concebir un Ser que da y no se le puede dar nada porque como Dios no tiene necesidad alguna. O sea, Él posee lo que necesita para ser lo que Es. Ninguna criatura fuera de Él tiene que preocuparse para devolverle algo porque nada suyo le hace falta para proseguir el contínuum de su rol de Todopoderoso. Si Dios tuviere tan solo alguna necesidad (necesidad tipo humana), le serviría a la gente para vulnerarlo, mas no dándose esta posibilidad, Dios sigue siendo El que es, y el Hombre el que no es. Y como no es cada noche se acuesta con más necesidades con las que amaneció. Así el asunto, el Poder surge cuando no hay necesidad de que se le devuelva a uno en un intercambio, lo que uno dio.

Al Hombre, rotundiza Baudrillard, "... no le queda más que la pobre libertad de recibir...".


* Lo tétrico o lo macabro no viene, por lo general, de la naturaleza humana de quien dice tetricidades o macabrosidades. Estas esencias antes por el contrario, provienen como consecuencia lógica de la percatación que posee quien dice macabrosidades. Es decir, no es que alguien sea macabro, o tétrico, o siniestro, sino que ese alguien exterioriza en ideas y en pensares lo que percibe o abstrae de lo que hace una persona o muchas personas.

Pongo tres casos para aspirar a que esto se me entienda.

Hay personas que a diario se esfuerzan por ser ricas, pero puede haber un presenciador que hilando fino su observación, cae en cuenta que los esfuerzos que hace la gente que quiere ser rica, más bien la conduce a ser más pobre.

Este siguiente segundo caso ilustra al primero. Venezuela con el advenimiento de la economía petrolera tuvo ingentes ingresos financieros por tal concepto. Sin embargo, según transcurrían los lustros y las décadas, Venezuela se iba haciendo más pobre, al extremo que un observador desapasionado llamado J. P. Pérez Alfonso, antes de irse del país, le advirtió en un útil libro a los venezolanos ahogados por el dinero derivado de la economía petrolera, que se estaban revolcando en el "excremento del Diablo". Y pese a la advertencia, el feliz revolcamiento en donde los venezolanos no estaban juntos sino revueltos, se extendió a lo largo del tiempo histórico.

El último caso ilustrado está en marcha. Es relativo a los oposicionistas al chavismo en el Poder político-institucional. Sin duda los oposicionistas no le hubieren creído a alguien que les hubiese dicho cuando comenzaron sus ataques contra el chavismo en 1999 que todo lo que estaban haciendo y lo que iban a hacer para alcanzar el Poder en vez de acercarlos al Poder los estaba alejando, no le hubieran creído.

De manera tal que lo áspero de lo macabro no se encuentra anidado en ninguna palabra ni en ningún decir. Lo macabro, lo tétrico, o lo siniestro, se funda desde el mismo momento en que iniciamos un esfuerzo para recorrer un camino, el cual nos conducirá en el cinismo de la vida ciega, a ir hacia atrás bajo la sensación total de que vamos hacia adelante.

* Milan Kundera, quien abandonó la vida en el universo el martes 11 de julio del 2023, hizo extremados intentos literarios para ayudarnos a despertar. Y no es que él estuviera despierto -ojalá que sí- pero también de la propia condición de durmiente una persona puede hacernos ver que estamos igual (o peor) que él en el sueño colectivo que participamos como humanidad, como "pobre humanidad" diría un hostigante.

En una de sus grandes narraciones (La insoportable levedad del ser) el escritor en su papel de narrador pone en la cabeza de la personaje protagónica (Teresa) esta clave solemne: "Todas las cosas y las personas aparecen disfrazadas". Con esto Kundera nos pudiera estar tocando la tecla, no de la desconfianza. La clave tocada pudiera estar por el orden de la invitación a que cada vez que algo o alguien advenga hacia nosotros, no nos queda otra que ponernos a indagar técnicamente para que aunque el disfraz no se le quite a la cosa o a la persona, por lo menos sepamos con que disfraz tenemos que lidear.

Pudiera en la indagación llevarnos a la resolución de que es mejor tratar al disfraz que aquello que el disfraz de la cosa o de la persona, tapa o disimula.

 _______<>_______


Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

EL DESTINO DE SER CRISTO

EL DESTINO DE SER CRISTO

Read post

 

EL DESTINO DE SER CRISTO

 "No todos entenderán... Cami-na sin distraerte por el ruido alrededor". 
IDEA EXTRAÍDA DE PINTEREST. 

I

Referirse al destino, aunque sea un poquito, obliga a que revelemos de qué noción de destino estamos hablando. Esto nos ayudará, se supone, a explicitarnos mejor.

Mi noción de destino es muy básica. La extraje del manejo que hacen las líneas aéreas o de transporte terrestre en sus respectivas terminales del destino de los viajantes.

Quien está en una terminal para viajar debe cumplir con mínimas exigencias para evitar extravíos de su destino, exigencias que tienen que ver desde la compra del boleto, precisar la hora de salida, la zona de embarque de la unidad y localizar el asiento donde viajará. Todo eso, y otras menudencias, lo ayudará o no a ir a donde ha de ir.

Me cuenta alguien que la cola de pasajeros para Roma en el aereopuerto internacional de Buenos Aires, le llamó la atención. Tanto le llamó atención que se colocó unos minutos en ella para vivir la sensación de que estaba por irse a Italia. Pasado los minutos volvió a la realidad de su destino y se dirigió a la cola que le pertenecía.

Así que para llegar uno a su destino ya previsto debe aceptar con rigor los estadios que se intercalan a lo largo del proceso que representa viajar.

De ahí que las personas que por la edad (niños, ancianitos) o por razones psicológicas de mucho descuido, les toca viajar acompañados, en el propósito de no perder el destino final al que van.

II

Seguir la narratología de los textos bíblicos, analógicamente hablando, es como seguir el desenvolvimiento de la narración de los sueños. En éstos las personas, los objetos, las circunstancias y las conversaciones puestos en la escena onírica, van apareciendo y van desapareciendo, según sean acomodadas a la construcción lógica del inconsciente que sueña, sin que tal construcción lógica tenga nada que ver con la construcción lógica de la vida en los estados de vigilia. El sujeto que sueña al carecer de algún poder interrogador sobre lo que mira y siente en la onírica escena, todo lo experenciado ahí se experiencia en términos de realidad. Incluso, de realidad incontrovertible e inimpugnable.

Igual se experiencia con los relatos bíblicos, los cuales se van leyendo con la misma actitud con que fueron redactados. Es decir, quienes los escribieron colocaban personajes, acontecimientos y palabras no compadecidos con la lógica del rigor histórico y sobre todo no compadecidos con la lógica del rigor mental, propia de la gente que escribe y habla para ser leída y oída por gente que cuando lee o escucha, se interroga e interroga. La Biblia se escribió para una creencia y una fe ya dadas, no se escribió para generar ciencia y filosofia de esa ciencia. Así el asunto, en la Biblia como sueño estatutario colectivamente compartido, se escribe y se lee de lo más normal que alguien parta las aguas de un río en dos. O que alguien desaparezca de lo más tranquilo de un instante a otro ante los ojos de quien lo está viendo. O que al morir en la cruz un hombre salgan otros hombres que han muerto ya, de sus tumbas a caminar por las calles de la manera más natural posible.

Todos esos hechos bíblicos, más cercanos a la mitología que a la historia, se aceptan sólo y nada más sólo, si la lectura de alguien o de algunos, está mediada por creencias absolutas que precisan tales tipologías de hechos para alimentarse espiritualmente, y que por lo tanto si fueron hechos reales o fueron hechos imaginados, no constituye parte de alguna posible duda humana.

III

Metafóricamente podemos visualizar la vida como un viaje, un viaje que al terminar nos devuelve al sitio que estamos antes de iniciar el viaje.

En las terminales de pasajeros el destino final de muchos de ellos se localiza en el punto del cual partieron. Otros por más que se alejen de ese punto, al terminar la causa que les permitió irse del punto inicial, irremediablemente retornarán.

El viaje que Jesús el Cristo vino a cumplir en esta tierra, lo inició desde el mismo lugar en que a la postre volvería.

Ese viaje se anunció muchos siglos antes de que se diera por el visionista Isaías. Y aparte de Isaías gente esotérica del Oriente aguardaban al viajero. Y no únicamente hubo anuncios de la llegada, sino que algunos hombres del ámbito oculto, pronosticaron los estadios, las fases y los intríngulis que el viajero llevaría a cabo, junto con las vicisitudes que tan misteriosa trayectoria le depararía. Misteriosa para uno quien se encuentra alejado del intimismo místico, pero no para los involucrados en la espera para cumplir en el viaje mesiánico ya previsto, papeles importantes dentro de la trama, sea para negarlo, sea para entregarlo a gente investida de mando y poder institucional. Los involucrados de antemano, apenas lo miraban una vez, sin mediar palabras, se iban tras sus pasos.

Hubo muchos mensajes en ese viaje. Y que para apercibirlos se requieren algunos conocimientos de iniciados, mas hay un mensaje, una sugerencia sutil en la existencia del viajero, muy difícil de obviarla. Me refiero a "vencer el mundo". Logro que se lo dice a sus seguidores más cercanos. Cuando les afirma que venció al mundo, naturalmente no lo hace para insuflarse el Yo. Lo hace en calidad de invitación a que sus seguidores también lo hagan. O sea, el mundo es vencible a través de la espiritualidad que el mundo adolece. El mundo como sistema-vida, como matrix-norma, como statu quo... deja de ser ese imperio del vanidoso cuerpo, para tornarse, espiritualmente, en una jurisdicción reducible y vulnerable.

De modo que "vencer el poder del mundo" fue la prueba que Jesús el Cristo vino a pasar en este planeta. Los demás personajes de ese relato se restringieron a hacer sus papeles lo mejor que pudieron. En ese contexto de energías interactuantes no hubo sufrires, no hubo padecimientos, no remordimientos puesto que el viajero estaba al tanto desde el comienzo de todo (desde el comienzo del mundo, déjeme recordarle) de lo que iba indiferentemente a enfrentar. De ahí, de esa indiferencia, emana el perdón con que culminó el viaje.

El propio Cristo en los instantes finales, listo para desaparecer en las alturas, le pronunció a su gente estas palabras, recogidas en Lucas 24:

"Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas y en los salmos. Así está escrito y así fue necesario que el Cristo padeciese..."

(Ojalá le haya sido útil esto que le redacté).

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET


LA PARADOJA DEL EMPERADOR

LA PARADOJA DEL EMPERADOR

Read post

 


LA PARADOJA DEL EMPERADOR

Ni en nuestros más profundos sueños podemos escapar de la autotiranía.
 ADRIANA M. RICO, Médium (17.8.2020).

I

Cuando alguien masculino gusta de una dama pero, aunque quisiera, no puede manifestárselo, o alguien, cualquiera sea el género, aunque tenga necesidad de que la empresa donde labora le aumente el salario, pero no puede pedir una cita para solicitarlo, o en términos generales, cuando no podemos exteriorizar una demanda perentoria, y la necesidad de hacerlo la ahogamos al interno nuestro, se debe a que existe en ese interno (que lo ahoga todo) una fuerza que pese a estar en nosotros, no la manejamos sino que en tanto fuerza, nos maneja tiránicamente, al punto que preferimos pasar por apocados, por tímidos, por mojigatos... con tal de no molestar a esa fuerza.

II

Esa fuerza tranquilamente la podemos metamorfear como una fuerza imperial, tiránica y déspota que desde su imperialidad no resistiría un No. Un No como respuesta tendría efectos hecatómbicos en el mantenimiento de su trono, y como no puede enfrentar probables negativas, conmina al organismo sujeto a ella (a la fuerza) a inhibirse. Al sujeto inhibirse siente a su interno la felicidad de su Emperador al verse librado de la prueba de oír el terrible e insoportable No.

El sujeto en referencia actuaría distinto si alguien o algo le aseguraría en un cien por ciento que ante la demanda por hacer conseguiría categóricamente un Sí. Mas como en el modelo de vida social dado todo se lleva a escena con altos riesgos de no hallar lo pretendido, podemos observar en las orillas de la vía de ese modelo social de vida, personas por humanas averías varadas, fuera de la circulación de las pretensiones responsables, expuestas a resultados adversos exponenciales.


III.

No deja de ser una sorpresita enterarnos de que dentro de la persona timorata e irresoluta habita un emperador (o emperatriz) que prefiere que la persona se prive de actuar, de desenvolverse, con tal de evitarse la posibilidad de un No aplastador. Pero esto significa una sorpresita a medias. Se da algo peor que la completa, convirtiéndola en una gran sorpresa, por decir lo menos. Veamos.

Resulta que la hegemonía imperial compele a su súbdito, a su avasallado (quien está obligado por potencias inauditas que operan desde las regiones ignotas del inconsciente) a obedecerle en todo aquello donde la Majestad se sienta bien. Y aunque parezca mentira, una de las cosas con las cuales se siente bien su Majestad, la localizamos en el orden de los vejámenes, en los vejámenes que la persona-súbdita pueda recibir por parte de la pareja, de los familiares más cercanos y demás relacionados. Como ser vejado, denigrado y apachurrado, le sienta bien al Emperador, el subalterno tiene que quedarse en silencio, oyendo con ausencia total de réplica, cualquier improperio, por más insultante que sea. La gente presenciante de estas escenas de lo avieso, no puede dar crédito ni a sus ojos ni a sus oídos cuando son testigos de que su papá, su mamá, su pareja, su familiar querido, se haya dejado agobiar de la manera más afrentosa, sin chisteo alguno, como un mogollo más.

¿Y qué opera en el interno de la persona para que se produzca la reducción de su ser por medio del insulto sin buscar defenderse en nada? Explico.


IV

He de confesar que hasta hace poquito me informé sobre el asunto del dejarse insultar, ofender y regañar por parte de alguien sin esgrimir ninguna defensa del insultado, ofendido y regañado. Más bien el insultado, permaneciendo silencioso y sumiso, lo hace porque obedece a complejos procesos en su estructuración psíquica, conduciéndolo a ciertos grados de goce, derivados del cuadro patogénico al que es sometido.

Me informé del asunto viendo al profesor-comunicador Carlos Fraga el sábado 25.2.24 (programa en Reposición de Televen). Ese día la entrega de su programa era acerca del por qué las personas se quedan calladas cuando la insultan. El profesor-comunicador para explicitar tan engorroso asunto, partió de esta premisa:

"Dejarse insultar supone que el insultado tiene un super-ego despótico consigo mismo, y aquel que lo insulta está siendo justo con él, pues se lo merece".

O sea, y en otras palabras, el super-ego, que viene siendo la elaboración ideal del ego, idealidad con la que rige y sanciona el inventario de sus conductas mentales y materiales, le impide al sujeto reaccionar (en ocasiones guarda total mutismo e inmovilidad) porque se le hace justicia al rebajarlo.

Sin duda este asunto merece una explicitación mínimamente clarificante, cuestión de que la podamos abstraer del complicado pantano psicológico en cuyo fondo se perpetra. Haré el intento.


V

Los componentes estructurales del aparato psíquico (Yo, Superyó y Ello) requieren para el sano cumplimiento de sus funciones, interacciones congruentes entre ellos, so pena de tergiversarse para perjuicio del humano sujeto, si las interacciones no están inmersas en los rangos que funcionalmente les corresponde.

A saber, si siendo el Yo el principio de realidad y los datos, impresiones y referencias que debe suministrarle al Superyó para que cumpla con sus finalidades ideales afincadas en correcciones operativas, son enviadas de manera ambiguada, teñidas de falsaciones y de equívocos, las idealidades que el Superyó elaborará, al estar la realidad objetiva ausente o desfigurada, ya no constituirán sancionamientos sanos que modelen el comportamiento de la persona, sino que obedeciendo a la suministración deficitaria de realismos concretos, le pondrá figuras e ideales desviadas como por ejemplo el caso del Super-ego que no recibiendo estímulos para fortalecerse, se presenta como un componente dañado, que es tanto su debilidad fisiológica, que conduce a la persona a oír impávidamente insultos, en pos de buscar justicia.

Podemos suponer, con esa base psíquica maltrecha, cuánta cantidad de justicia precisará el Superyó de una dama que es capaz de sobrellevar de lo más estoica, las golpizas (en la imaginación de ella pudiera tomarlas como dosis de justicia) que con frecuencia la pareja sentimental violenta que le tocó en los vericuetos de su vida, le propina.

Y no se cae en exageraciones al vincular la violencia verbal, física, moral o de cualquier otra índole, con la valoración vital de Justicia, pues es bastante sabido que las violencias de todo género tienen un origen "justiciero". Son ejemplos el papá castigador en el hogar, los tiroteos mortales provenientes de jóvenes o adultos que se sienten preteridos, los antisociales que hacen ajusticiamiento con alguien, etc.

En el caso particular tratado acá, se hace probable que el súbdito hastiado de los dictámenes implacables del Emperador de sus entrañas psíquicas, se revele, bien volcando toda la violencia recibida de la gente que lo oprimió, indistintamente contra los demás, bien volcando toda la furia contenida contra su propio organismo, quitándolo del mundo de los vivos, bajo la creencia sublimizada de que por fin pudo actuar como él (o ella) quería.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

REFLEXIVAS (XI)

REFLEXIVAS (XI)

Read post

 

REFLEXIVAS (XI)


Humillarse, desde una posición lógica de elevar el Ser de uno, debemos tomarlo como un acto o una actitud opuesta a humildizarse. A alcanzar la humildad y no la humillación implícita en la actitud o el acto de humillarse.

Como no hay en el idioma español el verbo reflexivo "Humildizarse" sino "Humillar" o "Humillarse", se (nos) hace dificultoso percibir el sentido opuesto que se busca cuando nos humillamos ante alguien o humillamos a alguien.

De suerte que si una persona, por esfuerzos espirituales y psicológicos, detenta en su haber grados aceptables de "Humildad" para con los demás, bajo ningún respecto en la lógica del crecimiento de su Ser, significa que por ello está propenso a que se le humille.

Tajantemente, pues, a una persona humilde dentro de la solidez de una "Humildad" bien construida y bien diseñada, humanísticamentehablando, no se le humilla fácilmente. La humillará quien pueda, no quien quiera. Mientras que por el lado de la gente humillada, humillarse ante los demás, de tanto hacerlo, el humillamiento se va constituyendo como un esquema estructurado de conducta particular.

Que lo anterior expuesto sirva para poder asimilar en algo o en mucho, una idea expuesta por don Miguel de Unamuno (1864-1936) acerca de la humildad, idea que si no tenemos una visualización ampliada sobre la "Humillación" y "Lo humilde", podría parecer, y con razón, incoherente.

Léela, por favor:

"Humildad rebuscada no es humilde, y lo más verdaderamente humilde en quien se crea superior a otros es confesarlo, y si por ello le motejan de soberbio, sobrellevarlo tranquilamente".

Esto de don Miguel de Unamuno me remite a la conducta "Humilde" de Jesús el Cristo frente a sus más allegados discípulos. Él les confesó que Él era el Mesías que estaban esperando desde siglos. En otras palabras, Jesús les confesó que no era otro profeta más, sino que como "El elegido" en su Ser portaba superioridad ante ellos y ante los demás profetas. Tras confesarlo, se siguió conduciendo como si nada, apoyado solo en la "Humildad" propia de los seres superiores.

De cierto reconozco que gracias al aporte de este gran filósofo español, derivada del "sentimiento trágico de la vida", me puedo manejar con cierta propiedad ante la "gente humillada" y la poca "gente humilde" que todavía hay por ahí.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET