GUIADOS DE LA MANO

GUIADOS DE LA MANO

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GUIADOS DE LA MANO

"La única forma de encontrarnos es perdernos lúcidamente".
ANDREA COLAMEDICI (filósofo italiano, estudioso de cómo se construye la realidad).

La historia de los fracasos humanos nos presenta una tipología de gentes inconclusas, irresolutas y dudosas, guiadas por personas, la mayoría varones, que esas gentes, debido a las condiciones precarizantes portantes, consideran a sus guiadores como seres humanos, que por haber superado las precariedades, distintas y mejores a ellas (a las gentes), los cuales las guiarán a derroteros en donde se hallará la libertad, la igualdad y la seguridad que tales gentes en tanto conjunto humano precario, no puede conseguir por sí solo.

Mas en virtud de que estos son solo supuestos, porque esencialmente los guiadores andan repletos de lo mismo que adolecen los guiados, Lo incierto, según vayan avanzando los procesos dirigidos por ellos, comienza a tomar cuerpo y forma.

Así el asunto, entonces la vida social de las gentes confundidas, guiadas por seres humanos a su vez confusos, se torna en un teatro de incertidumbres, y si hubiere una persona que quisiera alcanzar algún grado de sabiduría estando dentro de tal modalidad de vida, para aprender a guiarse a sí mismo, le toca sin tener de otra, hacerse, humildemente, sabio de lo incierto, y desde esa posición específica de sabiduría, jamás debe molestarse en cometer el error de guiar a nadie a ningún sitio donde la libertad, la igualdad y la seguridad aguardan con impaciencia ser conseguidas.

Despido la entrega extrayendo del libro del sociólogo mexicano Antonio Muñoz Cota, La sabiduría de lo incierto, unas palabras que el sociólogo cita de José Emilio Pacheco. Ojalá las palabras extraídas sean de su utilidad:
LOS MECANISMOS QUE FUNCIONAN EN EL INTERIOR DE LOS GRANDES ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS... SON LOS MISMOS QUE RIGEN LAS SITUACIONES ÍNTIMAS".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA CHARLA INCONCLUSA

LA CHARLA INCONCLUSA

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LA CHARLA INCONCLUSA

En el libro ECONOMÍA de C. Larroulet / F. Mochón, se cita la anécdota del alumno de Teoría Económica que interrumpe la explicación del profesor para recordarle que otra cosa distinta a lo que dice ocurre en el mundo real. El profesor le responde, aclarándole:

"Señor Waldorf, debe usted recordar que el mundo real constituye un caso particular y, por consiguiente, no es necesario tenerlo en cuenta".

Si el economista no adhiere a sus planteamientos lo educativo, lo metodológico y lo filosófico, no saldrá de sus abstracciones.

Recomendar, por ejemplo: "sembrar el petróleo" es una abstracción que jamás se pudo aplicar en el país para quien se dijo, debido a que no se le acotó el método para hacerlo viable, la idea, ni la modalidad educativa a seguir, ni la razón filosófica sostenedora de las actitudes humanas-materiales necesarias para cristalizarse en hecho real evaluable.

De veras, a los economistas venezolanos, en términos de formación, como que les falta mucho.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

SERES EN SÍ

SERES EN SÍ

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SERES EN SÍ

"Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad".
FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD

Cualquier animal(ito), nombremos un grillo, un sapo o un caballo para citar algunos, se les puede tomar como "seres puros" porque ellos son en sí, "puro ser", y son así "ser puro", porque están completos en lo que les tocó ser.

Si en alguna hipotética vez, un perro cuando sale con sus amos al parque, donde hay otros perros con quien interactuar, se cree "importante" por el collar colgado en el cuello, que fue adquirido por sus amos en una boutique para mascotas, y debido al grado de importancia que se atribuye por el collar, discrimina a las otras mascotas del parque, entonces tal perro hipotético abandonará no únicamente su completud de ser, sino que el creerse o el sentirse "importante", lo saca del ámbito de los "puros seres" y se introduce al ámbito de Lo humano, en el que deambulan exclusivamente, seres en estado de (total) incompletud, incompletud perseguida no a través del ser en sí, sino a través de significados, valores y conductas en los que depositan la posibilidad o la esperanza de completarse.

En la metáfora del paraíso évico-adánico, la pareja original sale del seno paradisíaco cuando los dos se juzgan incompletos y feos, en virtud de que andan desnudos, al punto que de inmediato se apresuran a tapar lo que del cuerpo desnudo consideran impúdico. A partir de ahí Eva y Adán se convierten en humanos, y bajo esta elemental cualidad son arrojados fuera del paraíso, y lo que era su realidad se les convierte en imaginario.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA IMPREPARACIÓN APRENDIDA

LA IMPREPARACIÓN APRENDIDA

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LA IMPREPARACIÓN APRENDIDA

"Eres joven, y deseas para ti una mujer e hijos. Mas yo te pregunto: ¿Eres un hombre al que sea lícito desear un hijo?"
FRIEDRICH NIETZSCHE

En los 300 millones de milenios que lleva la especie Hombre en la tierra, todavía, pese al largo rato de existencia contabilizado, resultan muy pocos los especímenes que ostentan la preparación adulta mínimamente indispensable, para coadyuvar en la formación y preparación de sus descendientes, en términos estrictamente inteligentes, aceptando que lo inteligente es la categorización opuesta a lo estúpido. O sea, que lo inteligente constituye el componente expedito de aquellos actos de pensamientos, de hablas o de materializaciones físicas, que se ejecutan, minimizando dentro de las opciones posibles, los grados estupidizantes básicos.

De común, lo más dable en un adulto (mujer o varón) estriba en que la educación de su(s) hijo(s) se le escapó de las manos, y que los descendientes de esos adultos inoperantes, se formen y se conformen, según sus grupos de amistades, según los ámbitos escolares y según las condiciones limitadas del propio hogar que les sirvió de crianza, y en muchos casos extremados, de criaderos.

Fallas de los adultos en la crianza de sus hijos hay bastantes. Tratados pedagógicos y psicopedagógicos al respecto también hay, tratados que por cierto casi siempre quedan endeudados con los lectores, en la presentación de las tantas fallas que puedan cometer los seres humanos por carecer de aprendizajes filosóficos, psicosociologicos y psicoeconómicos previos, adecuados y obligatorios, que los insumen para que cumplan cabalmente los roles de papás y de mamás, bien separados, bien en conjunto, cuando les toque.

En esta entrega, restringiendo lo máximo este delicado asunto, me remitiré a tres fallas capitales , sabiendo que no son las únicas en esta índole:
1) Configurarles o irle gradualmente configurándole al descendiente, la idea y la imagen de padres y madres sacrificados, que llegado el momento se le llega a decir al descendiente: "Yo que tanto he hecho por ti". Con esto, el descendiente deja de lado la noción de que lo que hacen por él corresponde al estricto deber de quienes los trajeron a este triste o alegre mundo, y en su defecto le da paso a la imagen conmovedora de tener por padre y por madre a dos seres que están dando todo lo que pueden por él en el sacrificio o inmolación que realizan.

2) Otra falla deriva del precario concepto del sentimiento amor.

Esta precariedad del sentimento, permite que un progenitor que necesite castigar a su descendiente, descargue con toda la energía contenida en sus músculos, un objeto contundente (correa, zapato, rejo...) sobre la corporeidad del castigado, quien al no poder sostenerse de pie por la paliza que recibe, cae de bruces al piso, y ahí tirado, y magullado por la contundencia de los golpes, oye la voz del castigador o de la castigadora, que le dice: "Yo te maltraté porque te amo, porque quiero que dejes de portarte mal". Esta acción, aparte de inculcarle al ser en formación y en conformación, de que es hacedor del mal, asocia, o va asociando la violencia o el maltrato, con eso que se le llama "amor" en la precariedad conceptual, y...
3) Conducir erróneamente a quien se está criando al chantaje por intermedio de premiarlo si hace acciones que los progenitores consideran "buenas", pero que si no las perpetra, entonces obtendrá la debida penalización.

En la medida en que el hijo vaya internalizando el chantaje, también en esa misma medida se irá alejando del valor de hacer lo correcto por lo correcto mismo, supeditándolo nada más a la equivalencia útil que pudiera representar la premiación prometida.

Lo lamentable de estas fallas como tanta otras habidas, es que se convierten en patrones conductuales que una vez que aquellas personas criadas sobre estas bases valorativas, ocupen el puesto de criadores, de formadores y conformadores de los seres humanos que trajeron a vivir, la repetirán en menor o en mayor proporcion, porque no tienen otra modalidad de qué agarrarse y apoyarse.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVIII)

DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVIII)

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DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVIII)


1

Sin pretensiones expresas de incursionar en la materia literaria llamada realismo mágico, la biotelenovela colombiana "Leandro Díaz" -Díaz exponente eximio del vallenato- dirigida por Victor Cantillo y Juan Carlos Mazo, desarrolla un rasgo muy propio de la literatura del realismo mágico, como son las conductas, los sentires y los soñares de personajes incididos (o afectados) por energéticas derivadas de eventos y pormenores que los personajes hiperbolizan, llevándolos a habitar en oasis o infiernos imaginarios, fabricados en términos de exclusividad por ellos mismos y para ellos mismos.

Pongo por caso el asunto del papá de Leandro, el señor Onofre. Maldecido él por un ciego porque Onofre le hizo la vida de cuadritos siendo ambos niños, sin importarle la condición de estar privado de la vista.

La maldición consistió en pronosticarle al pérfido Onofre de que toda su descendencia nacería sin el don de ver.

2

La maldición se cumplió fielmente en Leandro, quien tuvo la mala o buena suerte de no ver nada de este mundo.

La extensa mano de la maldición también alcanzó a agarrar al último hijo del pérfido, el cual naciendo con buena vista (tan buena que algunos pájaros del entorno se la envidiaban) de un momento a otro, no pudo ver más la luz solar ni ninguna otra luz.

Incluso, el poder de la maldición es tan siniestro que otro hijo de Onofre, no naciendo ciego, se comporta idénticamente como cualquier privado de la vista, pues es ciego del alma. Sin saber en qué asuntos anda, trata malhechores de cualquier índole. Éstos se aprovechan de su falta de visualización de las situaciones en que se mete, que terminan dejándolo casi siempre sin el poco dinero que por casualidad carga.

Con el trato ignorante que le da a las féminas, este hermano de Leandro muestra o mejor, demuestra, que el que no sabe es como el que no ve. Y siendo un pobre ciego de alma, apenas las ve, desconociendo quiénes son, se enamora de ellas, e ignorando las consecuencias, les entrega, con ausencia de alguna mesura, el corazón íntegro.

Onofre, ya con el segundo hijo ciego (al que no quiere odiar igual como odia a Leandro), se fue hasta la tumba donde duermen plácidamente los restos del cieguito maltratado cuando él y Onofre apenas eran infantes, para rogarle, llorando e hincado, que le suprima la maldición hecha.
Sollozando le recuerda que eso es de gente mala, y que él no era malo, que el malo era él (Onofre), pero que ya no soporta tan exagerado castigo.

Como el cieguito, quizá por dignidad, nunca le ha respondido las súplicas, el pérfido y arrepentido Onofre aprovechó que pudo hablar con su mamá moribunda (la mamá de Onofre) para encomendarle que si llegare la ocasión de ver al cieguito en la gloria, le ruegue que lo exima del sufrimiento que lo atraviesa aquí en la tierra. La madre consintió y se marchó de la vida llevándose el encargo del hijo.

Por su lado Leandro en los capítulos recientes (estoy hablando capitulos de mediados de abril en la transmisión realizada por Televen), debido a que está endechado por la cuita de no poder gozar de la presencia de su mujer amada, le compone canciones, que una vez musicadas y escritas, las lanza al fuego, creyendo sin duda alguna que con eso quema la pena que le envuelve el maltrecho corazón.

Ahora, por el lado de la mujer amada, ella halló la forma de brindarle compañía, haciendo que Leandro sueñe con ella, y además de eso, consigue que en el sueño Leandro ¡por fin! la pueda ver, y apreciarle la belleza.

3

Abundan las señales en donde podemos constatar la febrilidad fascinatoria del comportamiento de los personajes de esta telenovela arrancada de las páginas de la obra literaria intitulada "Leandro" y derivada de la inteligencia creadora de Alonso Sánchez Baute.

Por cualquier hecho que les ocurra (enviar o recibir una misiva, oír un verso, recibir una visita, soñar con alguien, un descuido...) los personajes de la telenovela lo tiñen de misterio y de incompensiones, por lo que ellos se ven obligados a desentrañar los trasfondos inútiles de aquello que los suscitó a imaginaciones colindantes con lo alucinatorio, o a realizar vehementes acciones que rayan con lo que entendemos sanamente por delirio o divagaciones. Todo esto hace lucir a los personajes como seres hundidos en los cielos del éter (espacio puro) en los cuales gobiernan las deidades trastocadoras de la razón y el buen juicio.

4

De las asombrosas existencias aparecidas y desaparecidas en la trama de la telenovela, hay una existencia descomunal. Demasiada suprahumana como para no mencionarla. Sobresale con mucho al registro ingrávido de los altibajos desgarradores de las experiencias románticas de Erótida, tía de Leandro, o del mismo Leandro que aún siendo un mortal minusválido visual, ve y observa con los ojos profundos del corazón. Comparando esta facultad especial con las personas de visión normal, en ocasiones, Leandro mira mejor que éstas.

La existencia descomunal pertenece a Reinaldo, cuñado de Leandro.

Reinaldo se ajusta por la gruesa corpulencia de la que es dueño absoluto, a la descripción efectuada por el psicólogo estadounidense William Sheldon de los organismos viscerotónicos, organismos dados a la tranquilidad, al descanso, al trato social intenso y a la ingesta se comidas suculentas. Sin embargo en el capítulo transmitido el 17.4.26 (Televen), el plácido personaje le confiesa a Leandro (considerado por Reinaldo el maestro del sufrir, es decir, que aparte de sufrir él, a través de las canciones suministra lecciones de deslimitados sufrimientos a las gentes que por causas voluntarias o ajenas a la voluntad, tienen el coraje de oírlas) que desde hace varios días le ha emergido de las honduras del alma una preocupación.

Cuando Leandro le pregunta con marcada sorpresa que cuál será esa preocupación, rara en aquel que es feliz con lo que hace y tiene, jamás esperó lo confesado por Reinaldo.

Reinaldo, bajando la voz y mirando la superficie del suelo, le dice que no quiere dejar el mundo de los vivos sin sufrir por alguna mujer. Que no se conforma con únicamente observar a varones entregados a los peores modos de sufrir en virtud de a las mujeres que los han abandonado o traicionado buscando otros varones, que a su vez sufrirán por las mismas causas que los primeros. Que debido a que se cansó de ser un observador pasivo del sufrimiento sentimental, le quiere rogar a él como su cuñado y amigo, que le comparta la fórmula para sufrir también activamente.

Leandro, dejando de lado la sorpresa producida por semejante preocupación, asume el papel de maestro, y poniendo la mano en el hombro del feliz cuñado y amigo, le abre su sabiduría, con estas palabras.
-Reinaldo no resulta difícil lograr tu anhelo. Solo búscate una mujer.

Pero Reinaldo, merced a que es una alma que jamás ningún padecimiento le perturbó la paz sentimental, no entendió bien la indicación. Ante eso, le hace una ampliación de la pregunta. Le expresa que cómo hará para no equivocarse con tantas mujeres que andan por ahí. La contestación del maestro del sufrir no pudo ser más simple, por respetarle al cuñado su genuina ingenuidad:

-Déjale todo al corazón, que él sabrá con precisión de matemático, llevarte a donde está la mujer que te desgraciará la vida. En eso, Reinaldo, el corazón jamás se equivoca.


En lo atinente a mí en mi rol de lector de narrativas literarias tipo Leandro, haré diligencias asistido del propósito de conseguir en físico algún ejemplar de la dichosa novela.

Si consigo el ejemplar le estaré agradecido al canal Televen, ya que si no es por la telenovela, no me hubiera enterado de ese ser maravilloso llamado Leandro Díaz.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

SIN PENA NI GLORIA

SIN PENA NI GLORIA

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"SIN PENA NI GLORIA"

"En derecho, nada es seguro salvo el costo".
SAMUEL BUTLER (1835-1902)

Un plano de la vida social de la gente que se presta para el relajo y la guachafa -alguien que trato por ahí, diría "jolgorio"- es el de los Derechos.

Tanto se bochincha en en ese plano que ya van por la cuarta generación de derechos, en el que están localizados los derechos digitales y tecnológicos.

De pronto algún grupo de traviesos retosenes diseña en algún congreso o en alguna asamblea de los países dominantes en el mundo, con extremado estrambotismo, los derechos de las astronautas en el espacio sideral.

Y todo esta grisapa de derechos se hace real porque siendo los derechos una expresión supraestructural, los derechos se pueden modificar, cambiar o eliminar de acuerdo sean los gustos y debilidades de los personajes decisores en algún momento determinado de la historia de un país o del mundo.

Este asuntico arrancó en 1789 con la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. A renglón seguido una gran feminista, Olimpye de Gouges, en 1791 elaboró La declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana; la idea inicial evolucionó y de los derechos del hombre se pasó a los derechos humanos.

Mas, como quiera que sea el punto de los derechos, no hay ninguna institución que sea la encargada de que se cumplan específica y cabalmente, como tampoco nadie en lo particular debido a la abstracción que contienen, aunque estén correctamente redactados, está conminado a cumplirlos.

Por ejemplo, ningún hijo menor de edad, que en vez de estudiar esté limpiando parabrisas bajo los semáforos citadinos todo el santo día, le puede exigir a unos padres heterosexuales, que le cumplan con los derechos que como niño o adolescente posee, porque no les vería el porqué, como tampoco hay una condición obligante por parte del Estado venezolano con el que se vea compelido a cumplir con los empleados de la administración pública a proveerles un salario vital con el cual puedan reproducir sus fuerzas humanas de trabajo. Ese derecho solo existe en una Constitución y de ahí no sale.

En pocas palabras, los derechos no son otra cosa que razones para que la gente luche y se violente por ellos. En este tenor, la penalista Mónica Fernández en la reposición de su programa "Se ha dicho" del domingo 19.4.26, refiriéndose al ejercicio de defender derechos, hizo esta confesión, (palabras más, palabras menos):

"CUANDO UNO DEFIENDE LOS DERECHOS ES VISTO COMO UN METICHE O COMO UN PROVOCADOR".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA COLUMNA VERTEBRAL DEL CUERPO INVISIBLE

LA COLUMNA VERTEBRAL DEL CUERPO INVISIBLE

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LA COLUMNA VERTEBRAL DEL CUERPO INVISIBLE 

"La dignidad tiene un precio muy alto y los dignos no aceptamos rebajas".
EDMOND DANTÉS, EL CONDE DE MONTECRISTO
 (personaje del ficcionario narrativo de ALEJANDRO DUMAS-PADRE).

Hay alguien que me hizo un planteamiento sobre la dignidad que a mi juicio de percibir la humana vida, me pareció, si no muy acertado, sí se aproxima bastante a ese tramo de apreciación.
Con la dignidad, dice el alguien referido, nos hacemos y nos mantenemos en la cualidad de personas.
Si se nos habla de amos y de esclavos, de nobles y de plebeyos, de explotadores y de explotados, afirma el alguien referido, no se nos está hablando de personas, porque las partes implicadas carecen de dignidad. Esto es, carecen de la dignidad necesaria propia y exclusiva de las personas. En esa línea de acción, una persona verdadera no esclaviza a nadie, y nadie que sea persona de verdad permite que se le convierta en esclavo o propiedad de otro. Un tanto igual acontece en eso de creerse noble (rey, príncipe, etcétera) o en eso de creerse con el derecho de explotar, buscando el menoscabo social de los semejantes.

Su aporte se amplificó cuando toca el punto de la génesis de la dignidad. Argumentó que siendo la dignidad no un atributo natural, sino una producción estrictamente personal, entonces según sea el desarrollo psico-socio-económico de los individuos, así tendrán la oportunidad de dignificarse en tanto individuo.

Desde luego, resultando así las cosas, los asuntos humanos (sentimentales, familiares, laborales, religiosos, deportivos...) se dan exigiéndole a cada quien, que ponga en el terreno de las relaciones prácticas, el grado de dignidad y la consistencia personalizatoria que de suyo tenga ésta. En prácticas interpersonales, en las cuales prive la dignidad de los participantes, tales prácticas contendrán un mínimo de éxito garantizado, habida cuenta de que unos seres dignos jamás se aprovecharán de las ignorancias, de las ingenuidades y de las incompletudes de los otros. Antes, por el contrario, el ser digno colaborará para que esas trabas sean eliminadas y sacadas de los aparatos mentales de aquellos que las sufren.
No habiendo dignidad, y con esto terminó el aporte del alguien referido, entonces lo que le queda a los humanos es adentrarse en las incertezas centradas y derivadas del recurso ego.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA BURBUJA PERFECTA

LA BURBUJA PERFECTA

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LA BURBUJA PERFECTA 

"El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria a la orilla de un río imaginario.

Y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario...".

EXTRACTOS DEL ANTIPOEMA: EL HOMBRE IMAGINARIO (NICANOR PARRA, 1914-2018)

Hoy más que nunca se le hace necesario al ser humano, inmerso en un mundo de imágenes (mundo que se le llama por especificidad conceptual La civilización de la imagen; Marisa Gómez decidió llamarla en un Ensayo suyo La civilización de las imágenes), hacerse de una idea -y si le es posible, de un precisamiento ideacional- de qué es Lo imaginario. De cómo las ciencias de la imágenes y de cómo los científicos de las conductas, enfocan la "conciencia imaginante" para diferenciarla de la "conciencia percibiente".

Cuando alguien no puede diferenciar ambos procederes de la actividad conciencial, estila engañarse y engatusarse con lo que percibe o con lo imaginado. En ocasiones, supone que está percibiendo pero esencialmente lo que está es imaginando. También a veces le acontece la experiencia inversa. Está en una experiencia imaginativa pero convencido de que está percibiendo. Y en ese ton ni son ante las cosas de la vida, pudiera ese alguien transcurrir toda su existencia alrededor de una imagen, o de unas imágenes, persiguiéndola(s) tenazmente hasta que logra atraparla(s). O, en su defecto, persiguiéndola(s) hasta que logra darse cuenta de cuando la(s) va atrapar, lo perseguido, evaporándose, se le aleja más.

Son incontables los casos, particulares o generales, en donde las imaginaciones y las percepciones, por no estar bien delimitadas, han conducido a personas e, incluso, a naciones enteras, a situaciones de elevada desgracia humana.

En ese desorden de confusiones, hay parejas que se unen en matrimonio (o se desunen en divorcios), basándose en cualidades que les imaginan al otro. Por igual, resulta muy común ver personas que desembolsan dinero para adquirir mercancías cuyas utilidades esenciales solo son para presentarse ante los demás con una envidiable imagen pública. Tanto es el influjo ambiguante de las imaginaciones y de las percepciones deficientemente definidas, que Adolfo Hitler llevó a sus compatriotas alemanes a creer que había necesidad de una guerra contra el resto de Europa y la realizó. No olvidemos que la Unión Soviética jamás existió en términos reales, no obstante hubo una enorme cantidad de seres humanos que alimentándose mentalmente de percepciones y de imaginaciones tergiversadas, mataron o murieron por la causa de esa real inexistencia.

Basándome en el criterio expuesto, y suponiendo que en algún grado ayuda a entender más o menos la inquietud expresada por Richard, personaje principal del filme La playa (interpretado por Leonardo DiCaprio), quien luego de no haber materializado sus objetivos transformadores, se dijo, preguntando:
¿A qué se deberá que por más que intentemos hacer las cosas distintas, siempre terminamos haciéndolas igual?

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

EL ASESINO ESPIRITUAL

EL ASESINO ESPIRITUAL

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EL ASESINO ESPIRITUAL 

Recomendación enfática que El Maestro Jesús le hace a discípulo preocupado por ir a enterrar a su padre, y que podemos leer en Evangelios de Mateo o de Lucas:
DEJA QUE LOS MUERTOS SE ENTIERREN ENTRE ELLOS MISMOS.

Cierto caballero de trato esporádico conmigo hace un buen rato, sin ser él alguien vinculado a las propuestas teóricas de la muerte de Lo social mediante la aplicación de la violencia en su diversidad de versiones, me dio una idea útil de violencia, muy radicalmente separada de los modelos de violencia que yo por haberme desempeñado como docente de asignaturas de tipo socioeconómico, conocía.

La idea de violencia brindada por el caballero transciende los conceptos de violencias, simbólica y verbal, manejados por los profesionales abocados a entender y explicar las violencias apartadas de los planos físicos.

Esta idea de violencia la ubico yo, si es que deba ubicarla, en el plano estrictamente del espíritu. Podría llamársele, a la ligera, violencia espiritual, nacida del espíritu y condenada a permanecer ahí para siempre en el espíritu.

El caballero, hablando conmigo en un lugar de concurrencia pública, y compartiendo un café, me respondió cuando le pregunté porqué no había respondido el saludo amable de su hermano al éste pasar al lado de la mesa ocupada por los dos, que ese ser (su hermano) había dejado de pertenecer al mundo de los seres vivos.

Pareciéndome extraña la respuesta, le contradije diciéndole que eso no era verdad ya que el referido estaba presencialmente en un lugar repleto de gente viviendo. Ante eso me hizo esta aclaración de estricta precisión, dejando afuera cualquier insistencia mía; la aclaración fue:
-Hace tiempo finitiqué en mi alma la existencia de ese ser. Mi alma -explicito- es una suerte de cementerio espiritual privado, en el cual yace la gente, que obedeciendo a humanas realidades, me he visto en la obligación ética de ponerle punto final.
-¿Realidades humanas de qué índole? -pregunté yo intrigado. La respuesta tuvo sobrada contundencia:
-Realidades derivadas de la guerra diaria del trato adverso con las personas, lejanas o próximas a uno. Pero si las extraemos espiritualmente de la circulación de nuestras existencias particulares, uno estará cumpliendo con la política del buen vivir, trasladando a determinadas personas a que descansen en paz lejos, en espíritu, de mí, en mi caso, y en su caso, si usted decide matarlas en el alma, lejos de usted. Y viceversa, por supuesto. En fin, liquidando espiritualmente a cierta gente, se garantiza un descanso en paz recíproco.

Luego de terminarnos el cafecito (él el de él y yo el mío), llevamos la conversación a otros tópicos muy distintos al alma mortuoria del caballero.

En mis adentros, dados a menudo, a comprender lo incomprensible, me dije que ese tal caballero, observándolo marchar hacia la parada de la ruta hacia el centro de la ciudad, había hallado la manera de matar gente en la implacabilidad de su alma asesina, eximido de enfrentar las molestas consecuencias del crimen.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

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UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

"La vida solo es un espejo, y lo que ves en el espejo, lo ves en primer lugar en tí".
(idea extraída de Frasses.net)

A

Usted puede tomarse la molestia de leer en algún libro de economía el concepto dado sobre la ciencia económica.
Cualesquiera de esos libros le presenta al lector la noción de que la economía es la ciencia fundada para enfrentar el problema de la escasez y la abundancia. La escasez pertenece a los recursos del entorno y la abundancia a la multiplicidad de las necesidades humanas. De esta elementalidad se desprende el concepto de que los seres venidos al planeta en calidad de personas, vienen a frentear la carestía de los entornos (sociales y naturales) a través de las herramientas teórico-metodológicas contenidas en la ciencia de la economía; todo esta amalgama conceptual, si la confrontamos con la realidad material, científica y tecnológica, de los modelos productivos de amplia escala, creados para satisfacer necesidades humanas cada vez más en aumento y cada vez más sofisticadas, entonces, la visión que tiene la economía de sí misma, o mejor, la visión que tienen los economistas de su ciencia, aparte de tergiversada, también es muy pobre.

B

Hay que estar poseído de una propensión a alterar la realidad de las cosas, para invisibilizar las riquezas extraordinarias contenidas en los recursos que el medio nos presenta.

Tomemos el caso del petróleo, que una vez industrialmente intervenido, los rubros económicos que cubre son demasiados. De su refinación salen: "gasolina, nafta, fuel-oil, asfalto, aceites, disolvente, lubricantes, gas...". También contamos que los productos derivados de la refinación, atiendan diferentes industrias como materias primas. Por nombrar algunas industrias que se sirven de los productos derivados de la refinación del petróleo a través de la petroquímica: las industrias del plástico, de las fibras, de los insecticidas, de los abonos, de los detergentes, de las resinas, de los cauchos... (lista encontrada en el libro "Nuestro petróleo a tu alcance" de Daniel Requeijo y Olga de Requeijo).
Veamos qué representa económicamente el metal oro.
Tras la intervención tecnológica, encontramos al oro en actividades económicas de la joyería, en la industria aero-espacial, en la industria de componentes electrónicos de elevada gama, y como si fuera poco, el oro, en estricto rigor económico, despunta en el renglón de los refugios de los valores financieros.
Si nombrara al animal vaca, tendría que usar un espacio largo. Solo me contento con recordar que a la vaca se le saca provecho desde los cuernos hasta los cascos, una vez muerta. En vida ella proporciona leche, de la cual salen ricos derivados.

Sí es cierto que los hidrocarburos no son renovables y que el oro es un metal muy escaso, pero si tomamos en cuenta que gracias a los logros de las ciencias de la naturaleza, la humanidad industrializada cuenta con fuentes y reservas naturales que le permiten la alternabilidad y la sucesión de recursos seleccionables.

C

Aunque sometida, en tanto ciencia, a la interacción dinámica de los avances cognitivos, la economía en estas últimas decadas ya no solo ofrece una única versión de sí misma.

Luego de que países de punta en el desarrollo científico, tipo Japón y China, accedieran a los retos del modelo de sociedad 5.0, han aparecido concepciones de la economía deslindándose abiertamente y sin tapujos, que divisan la Teoría Económica no ya ceñida a la idea de que la ciencia económica es la ciencia que opera con la escasez de recursos alternativos para atender necesidades infinitas, sino que centran la economía en el meollo de las prodigalidades, con capacidades y potencialidades para atender con recursos abundantes, las aspiraciones de bienestar amplio de los grandes conglomeradoshumanos.
En tal cresta disruptiva del paradigma económico tradicional, se montan los teóricos de la economía de la abundancia, quienes parten del desmantelamiento de escaseces artificiales y de las instituciones que las generan, porque cifran sus existencias en lo escaso y en la reproducción de lo escaso, para efectuar sus propias economías egoístas de escaseces.

Esta modalidad económica que configura riquezas partiendo desde la riqueza de los recursos, por supuesto que sus referencias no pueden ni deben ser otras que las que nacen de los principios de la sociedad 5.0. Es decir, de la convergencia orgánica, apoyada en la superinteligencia, entre el físicoespacio y el ciberespacio, extrayéndole optimizaciones reales y posibles a la IA, a la IoT (Internet de las cosas) y a la robótica.

A los economistas, pues, les apareció el tiempo en el que les toca escoger: o la economía tradicional, catapultadora y justificadora de pobrezas, o la economía de la abundancia. ¡No tienen de otra!

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS

LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS

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LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS 

"Si todo lo tomas personal, vivirás ofendido... Recuerda que la gente hace cosas y tú decides si te afectan o no".
Tomado de PINTEREST, EDUCACIÓN FINANCIERA.

Las personas más tóxicas que he conocido a lo largo de mi existir terrenal son esas personas celosas, delicadas y nerviosas. Y sin ignorar que lo son a menudo le arriman toda la responsabilidad de ser de ese modo, a su mamá, a su papá o a los dos, o en su defecto, a la gente que experiencia el sinsabor de convivir a diario, bien como hijos, bien como parejas con tales casos humanos de alta toxicidad psíquico-espiritual. 

Desde luego yo aquí no voy a comunicarle cómo hacerle frente a esos seres, como tampoco citaré alguna salida curativa, porque en realidad, entre tantos detalles, nadie ha podido al día de hoy. Los médicos lo que sí han hecho con estas personas es prescribirles fármacos y sugerirles que se pongan en contacto en la medida de sus posibilidades, con ambientes naturales acogedores, cosa que la carga de nerviosidades, de delicadezas y de celosías que portan, se les calme un poco.

Lo que busco más bien, consiste en enunciarle la causalidad originaria por la cual nace y se incrementa esa fatal energética.

En cierto sentido, resulta fácil (sólo) detectar la causa si nos observamos un tanto. Nos tornamos o nos vamos tornando tóxicos en el orden expuesto, porque cualquier asunto externo que nos suceda, sin importa su significancia real, a renglón seguido, lo personalizamos. Esto es, que aquello que se dice o se hace, inmediatamente lo percibimos que se dice o se hace para molestarnos, para dañarnos o en algunas veces, para destruirnos. Siendo así, asumiendo así las acciones o las palabras, comenzamos a ver al otro o a los otros, en calidad de enemigos, que lo que pretenden es quitarnos la felicidad y la calma. Y en la búsqueda de que no se nos arrebate nuestra personal calma y felicidad, hacemos infelices a los demás, siendo esos demás, por cierto, la gente que conforma nuestro entorno familiar.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVII)

DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVII)

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DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVII)

Conozco una señora casada con un doctor en filosofía. En oportunidades imparte o impartía clases en doctorados de filosofías de la ULA-Mérida, según me dice la señora conocida, con lo que dejo notar que no me consta; aunque si es cierto o no, carece de interés en el siguiente relato por desarrollar.

Casi no pelean en calidad de pareja que debe soportarse en las diferencias acérrimas habidas entre los dos en el plano de lo intelectual. Especifico: Su esposo, me dice ella, lee asiduamente, por el trabajo, los textos de Jacques Lacan, Sartre, Umberto Eco, Inmanuel Kant y determinados filósofos contemporáneos aún vivos como Byang-Chul Han, Edgar Morin, Slajov Žižek, Jianuwei Xun (filósofo creado por I.A.) por nombrar algunos. Mientras que la señora conocida, de manera intuitiva, se guía por las letras de las canciones de Juan Gabriel, Rocío Durcal, Marco Antonio Solis, Leo Dan... Aunque oye a Roberto Carlos, no lo entiende mucho porque lo considera muy profundo. Me confiesa que jamás ha podido descifrar el verso de Roberto Carlos donde afirma que él "quisiera ser civilizado como los animales".

Notifiqué, comenzando esta entrega, que pese a la brecha insalvable de sus posiciones ante la vida y sus cosas, casi no se pelean, pero si la pelea es fuerte (no pasa de las inter-ofensas verbales), entonces ella se queda en la casa porque la casa es de su propiedad (la adquirió antes del matrimonio) y él se marcha unos días (a veces dos semanas) a la casa que le quedó por herencia.

Hace unos días me invitó a que viera y opinara sobre la casa del esposo, debido a que estaba de viaje por Caracas.

"Porque quiero mostrarte la porqueriza más inmunda del mundo" fue la respuesta al preguntarle porqué quería presentarme la casa. En torno a la suciedad de alto nivel alcanzada por el cónyuge en su casa, me advirtió, yendo ya para la casa con el propósito de presenciar la suciedad insuperable conseguida, la señora me adelantó que iba a mirar un basural de ropa vieja tirada por el piso, de zapatos e interiores unos por aquí y otros por allá, de libros arrumados sin ningún criterio de orden, con tres perros gigantones que tienen la casa como si fuera el hábitat natural de ellos, y como culmen de todo, el esposo hace años le pagó a un trabajador del sector de la construcción para que le demoliera las paredes de las habitaciones, por lo cual la casa ya había perdido la apariencia de vivienda común y corriente, asemejándose por aproximación, a una idea de depósito, o, cuando mucho, de galpón en completo abandono.

Sí, en efecto. Describir tal espacialidad catalogándola de "porqueriza", por parte de la señora, no obedece a ningún ánimo de exagerar, medité yo la noche del día en que tuve la ocasión de estar frente a frente con la realidad material de un alma humana en estado de descomposición, quizá -creo yo- por absorber tantos contenidos filosóficos de envergaduras variadas, elaboradas por pensadores nacidos en la matriz de la civilización occidental, y que alguien de estos mundos, situados en occidente en el rango de países marginales, probablemente los entienda y hasta los explique, mas al carecer de estímulos académicos, de buenas remuneraciones y más que nada, de no tener una compañera sentimental en sintonía con preocupaciones basadas en abstracciones incomprensibles para un cerebro como el de ella, que se insuma oyendo la simplura estándar de baladas y rancheras.

Y en verdad el señor en su caso, hace bastante en no demenciarse. No obstante, estando espiritualmente tan solo, la dejadez o el hartazgo de no contar con su pareja, indudablemente alcanza un pico máximo, cuando él prepara sus clases o se somete al rigor de sus cavilaciones, entretanto ella oye, digo yo, "Por un caminito" de Leo Dan o "Amor eterno" con Juan Gabriel o con Rocío Durcal.
Por mi parte, concluí que ese zaperoco de sucios de todo tipo, que ese ambiente cloacal que es propio de los rellenos sanitarios, contenido en el aposento del esposo de la señora, probablemente le brinde el acompañamiento existencial que su esposa por razones obvias nunca le podrá regalar.
Por último, dejo esta frase poca conocida, en el ánimo de buscarle comprensión a la paradoja del agrado por la suciedad:
"Solemos exteriorizar en el afuera aquello que tenemos por dentro, para vernos reflejados en algo o en mucho".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA DEMOLEDURA

LA DEMOLEDURA

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LA DEMOLEDURA 

"Si para construirme, primero debo destruirme...¡Qué comience la demolición!
Sr. Caballero (extraído de TIK TOK).

Para entender más o menos, más o menos digo yo, es para expresar mi humildad en torno al tema a tratar en la brevedad de esta Entrega, qué significa en el mundo de los humanos un derrumbe (una debacle, un hundimiento...), se hace obligatorio pasearnos por las veredas, o mejor, por los vericuetos de la desmoralización.

Si entendemos que una vez desmoralizados nos sobreviene como correlato macabro, el desánimo absoluto, entonces la historia del derrumbamiento se nos hace comprensible, habida cuenta que nadie, una vez desmoralizado, puede continuar, espiritual y psíquicamente, levantado. Eso se capta en los encuentros deportivos (fútbol, béisbol, boxeo...). Cuando alguien del equipo comete un error o una equivocación garrafal, cuesta mucho que el equipo logre reponerse. Si el equipo contrario le saca provecho, en la medida que avance el tiempo del encuentro, la desmoralización va haciendo mella la moral que pudo haber quedado luego de cometerse el error o la equivocación, que en términos prácticos lo que ven los espectadores no son deportistas optimistas que juegan a ganar. Lo que se ve en el campo son unos fantasmas que deambulan por aquí o por allá en el terreno, aguardando, casi muertos, el final del encuentro.

Ahora bien,¿qué será eso que nos obliga por la fuerza descomunal que contiene, a doblegarnos en el alma, en la mente, en el ego? 

Por experiencia propia o por casos presenciados, lo que nos desmoraliza en un momento determinado de nuestra existencia, es cuando queda, demostrada ante uno mismo, de manera inequívoca, indiscutible y objetiva, nuestra inutilidad. Cuando no queda más remedio que percibir y aceptar inobjetablemente que hemos sido unos inservibles para aquello que nos preparamos, ora, en el deporte, ora, en relaciones políticas, empresariales o sentimentales.

Hubo un filósofo presocrático, me refiero a Empédocles de Agrigento, alumno de Heráclito y de Pitágoras, quien aparte de filósofo, ejerció la poética, la medicina y la política. De sus aportes, quiero terminar esta entrega con una meticulosa idea respecto al humano derrumbamiento, idea que exige también ser deglutida y procesada meticulosamente. Es esta la idea:

CUANDO TODO SE DERRUMBA, NO SIEMPRE ES EL FINAL: A VECES SIGNIFICA REORDENAMIENTO.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA (II)

CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA (II)

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CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA (II)

"A punto de subir al escenario del mundo, avanzó enmascarado".
Idea citada por JACQUES LACAN (1977) en Psicoanálisis. Radiofonía & Televisión.
Ed. Anagrama, Barcelona-España

A
Inicié mi interés teórico por las formas, he de manifestar, porque una señora amiga, quien debía concurrir a la reunión familiar con sus cuatro hermanos para dirimir, según la posición de los cinco, el asunto pendiente relativo a las propiedades sucesorales (bienes inmuebles, acciones y empresas), experenció con ellos el desatino de desprenderse de ellas, de las formas.

La señora amiga, debido a la confianza que me tiene, me confesó que esa reunión familiar fue un acto descarnado no apto para gente moderada, ya que todos sin excepción, se desenvolvieron delante de los otros de la manera más honesta en lo que le fue posible, sin filtros y sin compasividad con ninguno de los otros hermanos.

B

Lo que condujo a que los concurrentes se comportaran abiertamente, haciendo de la reunión un ejercicio de carencia absoluta de cordialidad, dándole paso a la rispidez en altos grados de aplicación práctica, fue que el hermano menor tuvo la ocurrencia -por favor, acépteme el calificativo-, apenas comenzó el acto, de plantearles a sus hermanos algo que él consideró de pertinencia básica. El planteamiento fue este:
- Señores, en pos de buscar efectividad en lo que aquí se ventile, se hace necesario establecer cómo hemos de portarnos en esta reunión. ¿Si nos portamos como personas o en su defecto, nos portamos como lo que somos?
La respuesta -me dice la señora amiga- fue unánime y al unísono:
- ¡Vamos a portarnos como lo que somos!

El hermano menor, me cuenta la amiga, no pudiendo procesar la realidad humana de sus hermanos, aprovechó la onda diaspórica que envolvió el ánimo de los venezolanos en el 2019, para escaparse de Venezuela, no tanto porque tuviera urgencias económicas, sino porque deduciendo que la humanidad real de sus hermanos no era exclusividad de ellos. Que si así como son sus hermanos, también, en más o en menos, es el resto del colectivo nacional, a Venezuela le resultará demasiado cuesta arriba salir del atolladero en el que estaba en el 2019.

La amiga, por su parte, le concedió toda la razón a Simón Bolívar, de tanta tristeza final, cuando percibiendo moribundo, la esencia de indiferencia sincera, de sus paisanos contemporáneos, se dijo a sí mismo en voz semi-alta y desanimada: "Siento que he arado en el mar y sembrado en las nubes".

Traje acá esta temática de las formas conductuales -quizá la prosiga para la próxima entrega- con el propósito parcial de que se tenga una ligera noción, de que el mundo des-formado, cuya lapidaria naturaleza la podemos apreciar en filmes sobre el fin del mundo o los tiempos posteriores a la conflagración nuclear ("El libro de Eli", La carretera, Melancolía...) en donde ya no hay, porque sencillamente no hace falta, el respeto formal hacia los semejantes, muy pocos de nosotros podríamos sobrellevarlo y sobrevivirlo.
Si usted siente o sabe que no está en ese reducido grupo de personas capacitadas existenciariamente a conducirse ignorando la importancia de la convivencionalidad con base al respeto de las formas, entonces le toca ocuparse con preocupación comedida, de mantener en usted y en la gente que a menudo trata, un comportamiento formal, opuesto y distante al mundo de las descarnaduras, crudo y desgarrador.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET