EL DON DE CARCOMER
"Nada carcome más rápido los principios que el hambre de poder..." (IDEA FACILITADA POR IA).
El poder, según Lord Acton, corrompe, y si el poder es total o absoluto, corromperá total y absolutamente.
Esta frase pareciera pertenecer a las frases hechas modo lapidario, pero tal vez el político Lord Acton, pecó de genuino ingenuismo, porque en términos de corrupción el individuo que va a acceder al poder en una de las tantas formas en que el poder está, ya se ha corrompido previamente (siendo niño, siendo hijo, siendo estudiante, siendo pareja sentimental, siendo amistad...), y accede al poder sencillamente porque en su proceso de corrompimiento va decodificando e interpretando el poder, como el instrumento o como el recurso que le permitirá, de manera extraordinaria en lo institucional y en lo social, ejercer en pleno, el corrompimiento al cual es capaz.
Por mi parte uso la palabra corrompimiento porque en la realidad semántica, corrompimiento implica dañar lo que no está dañado. En tal línea, el corrupto accede al poder con el firme propósito de deteriorar hasta la pudrición, la única fuerza que en las factibilidades societales reales, le puede hacer contrapeso. Esa fuerza es la institucionalidad.
De modo que cuando usted vea que un gobernante mete sus tentáculos para colocar a la cabeza de los poderes públicos a personas supeditadas a su poder, cuando quiere ser gobernante reelecto durante el tiempo que su esqueleto lo permita, cuando selecciona quien lo sucederá en el poder, etcétera, cuando usted vea esto, le repito, usted debe saber que al poder llegó un individuo corrupto y corrompedor, a lo que nada en la vida de la sociedad se podrá escapar de su poder.
Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET
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