PRISIONEROS

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PRISIONEROS 

"La esperanza es la peculiar penitenciería en donde sus prisioneros se cuidan esmeradamente entre ellos mismos, para que ninguno pueda escapar".
ANÓNIMO

En la promoción que Televen hizo al nuevo programa "ADN Venezuela" colocó una frase de alta envergadura semántica, pues toca, sin querer o queriendo, el rasgo de Venezuela con el cual tranquilamente Venezuela puede definirse.
Se dice en la promoción, entre otras cosas, "...Llevar un país de la esperanza a la realidad". 
Vivir en la esperanza, y si se acepta, vivir de esperanzas, ha sido la experiencia de toda la gente que ha nacido en este país, desde que se separó de la experiencia inicial llamada entusiastamente "La Gran Colombia". Eso ocurrió en 1830, apenas muerto Simón Bolívar junto a la esperanza que él, en su calidad de prohombre, representó.

En otras palabras, los venezolanos han pasado toda su historia republicana de esperanza en esperanza, al extremo que la única manera de que salgan de una esperanza es porque ya están metidos en otra.

Así el asunto, todos los eventos históricos dados en el transcurso del tiempo (eventos que van de la aparición (y desaparición) de caudillos, paladines, héroes y líderes hasta las pruebas cruentas de guerras, revoluciones y sublevaciones militares, pasando por la creación de un número considerable de constituciones, han servido para enarbolar a diestra y siniestra esperanzas.

Y aún estando los venezolanos sosteniendo y a la vez sostenidos en una esperanza, viene esta sencilla frase promocional de un producto mediático, a anunciar la cruda verdad de lo experienciado en la historia republicana: Hay que llevar al país de la esperanza a la realidad. Pero como solo es una sencilla frase, la gente que delineó la idea, no está en la obligación de señalar a cuál realidad hay que llevar a Venezuela.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

GUIADOS DE LA MANO

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GUIADOS DE LA MANO

"La única forma de encontrarnos es perdernos lúcidamente".
ANDREA COLAMEDICI (filósofo italiano, estudioso de cómo se construye la realidad).

La historia de los fracasos humanos nos presenta una tipología de gentes inconclusas, irresolutas y dudosas, guiadas por personas, la mayoría varones, que esas gentes, debido a las condiciones precarizantes portantes, consideran a sus guiadores como seres humanos, que por haber superado las precariedades, distintas y mejores a ellas (a las gentes), los cuales las guiarán a derroteros en donde se hallará la libertad, la igualdad y la seguridad que tales gentes en tanto conjunto humano precario, no puede conseguir por sí solo.

Mas en virtud de que estos son solo supuestos, porque esencialmente los guiadores andan repletos de lo mismo que adolecen los guiados, Lo incierto, según vayan avanzando los procesos dirigidos por ellos, comienza a tomar cuerpo y forma.

Así el asunto, entonces la vida social de las gentes confundidas, guiadas por seres humanos a su vez confusos, se torna en un teatro de incertidumbres, y si hubiere una persona que quisiera alcanzar algún grado de sabiduría estando dentro de tal modalidad de vida, para aprender a guiarse a sí mismo, le toca sin tener de otra, hacerse, humildemente, sabio de lo incierto, y desde esa posición específica de sabiduría, jamás debe molestarse en cometer el error de guiar a nadie a ningún sitio donde la libertad, la igualdad y la seguridad aguardan con impaciencia ser conseguidas.

Despido la entrega extrayendo del libro del sociólogo mexicano Antonio Muñoz Cota, La sabiduría de lo incierto, unas palabras que el sociólogo cita de José Emilio Pacheco. Ojalá las palabras extraídas sean de su utilidad:
LOS MECANISMOS QUE FUNCIONAN EN EL INTERIOR DE LOS GRANDES ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS... SON LOS MISMOS QUE RIGEN LAS SITUACIONES ÍNTIMAS".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET