UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

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UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

"La vida solo es un espejo, y lo que ves en el espejo, lo ves en primer lugar en tí".
(idea extraída de Frasses.net)

A

Usted puede tomarse la molestia de leer en algún libro de economía el concepto dado sobre la ciencia económica.
Cualesquiera de esos libros le presenta al lector la noción de que la economía es la ciencia fundada para enfrentar el problema de la escasez y la abundancia. La escasez pertenece a los recursos del entorno y la abundancia a la multiplicidad de las necesidades humanas. De esta elementalidad se desprende el concepto de que los seres venidos al planeta en calidad de personas, vienen a frentear la carestía de los entornos (sociales y naturales) a través de las herramientas teórico-metodológicas contenidas en la ciencia de la economía; todo esta amalgama conceptual, si la confrontamos con la realidad material, científica y tecnológica, de los modelos productivos de amplia escala, creados para satisfacer necesidades humanas cada vez más en aumento y cada vez más sofisticadas, entonces, la visión que tiene la economía de sí misma, o mejor, la visión que tienen los economistas de su ciencia, aparte de tergiversada, también es muy pobre.

B

Hay que estar poseído de una propensión a alterar la realidad de las cosas, para invisibilizar las riquezas extraordinarias contenidas en los recursos que el medio nos presenta.

Tomemos el caso del petróleo, que una vez industrialmente intervenido, los rubros económicos que cubre son demasiados. De su refinación salen: "gasolina, nafta, fuel-oil, asfalto, aceites, disolvente, lubricantes, gas...". También contamos que los productos derivados de la refinación, atiendan diferentes industrias como materias primas. Por nombrar algunas industrias que se sirven de los productos derivados de la refinación del petróleo a través de la petroquímica: las industrias del plástico, de las fibras, de los insecticidas, de los abonos, de los detergentes, de las resinas, de los cauchos... (lista encontrada en el libro "Nuestro petróleo a tu alcance" de Daniel Requeijo y Olga de Requeijo).
Veamos qué representa económicamente el metal oro.
Tras la intervención tecnológica, encontramos al oro en actividades económicas de la joyería, en la industria aero-espacial, en la industria de componentes electrónicos de elevada gama, y como si fuera poco, el oro, en estricto rigor económico, despunta en el renglón de los refugios de los valores financieros.
Si nombrara al animal vaca, tendría que usar un espacio largo. Solo me contento con recordar que a la vaca se le saca provecho desde los cuernos hasta los cascos, una vez muerta. En vida ella proporciona leche, de la cual salen ricos derivados.

Sí es cierto que los hidrocarburos no son renovables y que el oro es un metal muy escaso, pero si tomamos en cuenta que gracias a los logros de las ciencias de la naturaleza, la humanidad industrializada cuenta con fuentes y reservas naturales que le permiten la alternabilidad y la sucesión de recursos seleccionables.

C

Aunque sometida, en tanto ciencia, a la interacción dinámica de los avances cognitivos, la economía en estas últimas decadas ya no solo ofrece una única versión de sí misma.

Luego de que países de punta en el desarrollo científico, tipo Japón y China, accedieran a los retos del modelo de sociedad 5.0, han aparecido concepciones de la economía deslindándose abiertamente y sin tapujos, que divisan la Teoría Económica no ya ceñida a la idea de que la ciencia económica es la ciencia que opera con la escasez de recursos alternativos para atender necesidades infinitas, sino que centran la economía en el meollo de las prodigalidades, con capacidades y potencialidades para atender con recursos abundantes, las aspiraciones de bienestar amplio de los grandes conglomeradoshumanos.
En tal cresta disruptiva del paradigma económico tradicional, se montan los teóricos de la economía de la abundancia, quienes parten del desmantelamiento de escaseces artificiales y de las instituciones que las generan, porque cifran sus existencias en lo escaso y en la reproducción de lo escaso, para efectuar sus propias economías egoístas de escaseces.

Esta modalidad económica que configura riquezas partiendo desde la riqueza de los recursos, por supuesto que sus referencias no pueden ni deben ser otras que las que nacen de los principios de la sociedad 5.0. Es decir, de la convergencia orgánica, apoyada en la superinteligencia, entre el físicoespacio y el ciberespacio, extrayéndole optimizaciones reales y posibles a la IA, a la IoT (Internet de las cosas) y a la robótica.

A los economistas, pues, les apareció el tiempo en el que les toca escoger: o la economía tradicional, catapultadora y justificadora de pobrezas, o la economía de la abundancia. ¡No tienen de otra!

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS

LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS

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LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS 

"Si todo lo tomas personal, vivirás ofendido... Recuerda que la gente hace cosas y tú decides si te afectan o no".
Tomado de PINTEREST, EDUCACIÓN FINANCIERA.

Las personas más tóxicas que he conocido a lo largo de mi existir terrenal son esas personas celosas, delicadas y nerviosas. Y sin ignorar que lo son a menudo le arriman toda la responsabilidad de ser de ese modo, a su mamá, a su papá o a los dos, o en su defecto, a la gente que experiencia el sinsabor de convivir a diario, bien como hijos, bien como parejas con tales casos humanos de alta toxicidad psíquico-espiritual. 

Desde luego yo aquí no voy a comunicarle cómo hacerle frente a esos seres, como tampoco citaré alguna salida curativa, porque en realidad, entre tantos detalles, nadie ha podido al día de hoy. Los médicos lo que sí han hecho con estas personas es prescribirles fármacos y sugerirles que se pongan en contacto en la medida de sus posibilidades, con ambientes naturales acogedores, cosa que la carga de nerviosidades, de delicadezas y de celosías que portan, se les calme un poco.

Lo que busco más bien, consiste en enunciarle la causalidad originaria por la cual nace y se incrementa esa fatal energética.

En cierto sentido, resulta fácil (sólo) detectar la causa si nos observamos un tanto. Nos tornamos o nos vamos tornando tóxicos en el orden expuesto, porque cualquier asunto externo que nos suceda, sin importa su significancia real, a renglón seguido, lo personalizamos. Esto es, que aquello que se dice o se hace, inmediatamente lo percibimos que se dice o se hace para molestarnos, para dañarnos o en algunas veces, para destruirnos. Siendo así, asumiendo así las acciones o las palabras, comenzamos a ver al otro o a los otros, en calidad de enemigos, que lo que pretenden es quitarnos la felicidad y la calma. Y en la búsqueda de que no se nos arrebate nuestra personal calma y felicidad, hacemos infelices a los demás, siendo esos demás, por cierto, la gente que conforma nuestro entorno familiar.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVII)

DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVII)

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DA RISA PERO SIN GANAS DE REÍRSE (XVII)

Conozco una señora casada con un doctor en filosofía. En oportunidades imparte o impartía clases en doctorados de filosofías de la ULA-Mérida, según me dice la señora conocida, con lo que dejo notar que no me consta; aunque si es cierto o no, carece de interés en el siguiente relato por desarrollar.

Casi no pelean en calidad de pareja que debe soportarse en las diferencias acérrimas habidas entre los dos en el plano de lo intelectual. Especifico: Su esposo, me dice ella, lee asiduamente, por el trabajo, los textos de Jacques Lacan, Sartre, Umberto Eco, Inmanuel Kant y determinados filósofos contemporáneos aún vivos como Byang-Chul Han, Edgar Morin, Slajov Žižek, Jianuwei Xun (filósofo creado por I.A.) por nombrar algunos. Mientras que la señora conocida, de manera intuitiva, se guía por las letras de las canciones de Juan Gabriel, Rocío Durcal, Marco Antonio Solis, Leo Dan... Aunque oye a Roberto Carlos, no lo entiende mucho porque lo considera muy profundo. Me confiesa que jamás ha podido descifrar el verso de Roberto Carlos donde afirma que él "quisiera ser civilizado como los animales".

Notifiqué, comenzando esta entrega, que pese a la brecha insalvable de sus posiciones ante la vida y sus cosas, casi no se pelean, pero si la pelea es fuerte (no pasa de las inter-ofensas verbales), entonces ella se queda en la casa porque la casa es de su propiedad (la adquirió antes del matrimonio) y él se marcha unos días (a veces dos semanas) a la casa que le quedó por herencia.

Hace unos días me invitó a que viera y opinara sobre la casa del esposo, debido a que estaba de viaje por Caracas.

"Porque quiero mostrarte la porqueriza más inmunda del mundo" fue la respuesta al preguntarle porqué quería presentarme la casa. En torno a la suciedad de alto nivel alcanzada por el cónyuge en su casa, me advirtió, yendo ya para la casa con el propósito de presenciar la suciedad insuperable conseguida, la señora me adelantó que iba a mirar un basural de ropa vieja tirada por el piso, de zapatos e interiores unos por aquí y otros por allá, de libros arrumados sin ningún criterio de orden, con tres perros gigantones que tienen la casa como si fuera el hábitat natural de ellos, y como culmen de todo, el esposo hace años le pagó a un trabajador del sector de la construcción para que le demoliera las paredes de las habitaciones, por lo cual la casa ya había perdido la apariencia de vivienda común y corriente, asemejándose por aproximación, a una idea de depósito, o, cuando mucho, de galpón en completo abandono.

Sí, en efecto. Describir tal espacialidad catalogándola de "porqueriza", por parte de la señora, no obedece a ningún ánimo de exagerar, medité yo la noche del día en que tuve la ocasión de estar frente a frente con la realidad material de un alma humana en estado de descomposición, quizá -creo yo- por absorber tantos contenidos filosóficos de envergaduras variadas, elaboradas por pensadores nacidos en la matriz de la civilización occidental, y que alguien de estos mundos, situados en occidente en el rango de países marginales, probablemente los entienda y hasta los explique, mas al carecer de estímulos académicos, de buenas remuneraciones y más que nada, de no tener una compañera sentimental en sintonía con preocupaciones basadas en abstracciones incomprensibles para un cerebro como el de ella, que se insuma oyendo la simplura estándar de baladas y rancheras.

Y en verdad el señor en su caso, hace bastante en no demenciarse. No obstante, estando espiritualmente tan solo, la dejadez o el hartazgo de no contar con su pareja, indudablemente alcanza un pico máximo, cuando él prepara sus clases o se somete al rigor de sus cavilaciones, entretanto ella oye, digo yo, "Por un caminito" de Leo Dan o "Amor eterno" con Juan Gabriel o con Rocío Durcal.
Por mi parte, concluí que ese zaperoco de sucios de todo tipo, que ese ambiente cloacal que es propio de los rellenos sanitarios, contenido en el aposento del esposo de la señora, probablemente le brinde el acompañamiento existencial que su esposa por razones obvias nunca le podrá regalar.
Por último, dejo esta frase poca conocida, en el ánimo de buscarle comprensión a la paradoja del agrado por la suciedad:
"Solemos exteriorizar en el afuera aquello que tenemos por dentro, para vernos reflejados en algo o en mucho".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA DEMOLEDURA

LA DEMOLEDURA

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LA DEMOLEDURA 

"Si para construirme, primero debo destruirme...¡Qué comience la demolición!
Sr. Caballero (extraído de TIK TOK).

Para entender más o menos, más o menos digo yo, es para expresar mi humildad en torno al tema a tratar en la brevedad de esta Entrega, qué significa en el mundo de los humanos un derrumbe (una debacle, un hundimiento...), se hace obligatorio pasearnos por las veredas, o mejor, por los vericuetos de la desmoralización.

Si entendemos que una vez desmoralizados nos sobreviene como correlato macabro, el desánimo absoluto, entonces la historia del derrumbamiento se nos hace comprensible, habida cuenta que nadie, una vez desmoralizado, puede continuar, espiritual y psíquicamente, levantado. Eso se capta en los encuentros deportivos (fútbol, béisbol, boxeo...). Cuando alguien del equipo comete un error o una equivocación garrafal, cuesta mucho que el equipo logre reponerse. Si el equipo contrario le saca provecho, en la medida que avance el tiempo del encuentro, la desmoralización va haciendo mella la moral que pudo haber quedado luego de cometerse el error o la equivocación, que en términos prácticos lo que ven los espectadores no son deportistas optimistas que juegan a ganar. Lo que se ve en el campo son unos fantasmas que deambulan por aquí o por allá en el terreno, aguardando, casi muertos, el final del encuentro.

Ahora bien,¿qué será eso que nos obliga por la fuerza descomunal que contiene, a doblegarnos en el alma, en la mente, en el ego? 

Por experiencia propia o por casos presenciados, lo que nos desmoraliza en un momento determinado de nuestra existencia, es cuando queda, demostrada ante uno mismo, de manera inequívoca, indiscutible y objetiva, nuestra inutilidad. Cuando no queda más remedio que percibir y aceptar inobjetablemente que hemos sido unos inservibles para aquello que nos preparamos, ora, en el deporte, ora, en relaciones políticas, empresariales o sentimentales.

Hubo un filósofo presocrático, me refiero a Empédocles de Agrigento, alumno de Heráclito y de Pitágoras, quien aparte de filósofo, ejerció la poética, la medicina y la política. De sus aportes, quiero terminar esta entrega con una meticulosa idea respecto al humano derrumbamiento, idea que exige también ser deglutida y procesada meticulosamente. Es esta la idea:

CUANDO TODO SE DERRUMBA, NO SIEMPRE ES EL FINAL: A VECES SIGNIFICA REORDENAMIENTO.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA (II)

CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA (II)

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CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA (II)

"A punto de subir al escenario del mundo, avanzó enmascarado".
Idea citada por JACQUES LACAN (1977) en Psicoanálisis. Radiofonía & Televisión.
Ed. Anagrama, Barcelona-España

A
Inicié mi interés teórico por las formas, he de manifestar, porque una señora amiga, quien debía concurrir a la reunión familiar con sus cuatro hermanos para dirimir, según la posición de los cinco, el asunto pendiente relativo a las propiedades sucesorales (bienes inmuebles, acciones y empresas), experenció con ellos el desatino de desprenderse de ellas, de las formas.

La señora amiga, debido a la confianza que me tiene, me confesó que esa reunión familiar fue un acto descarnado no apto para gente moderada, ya que todos sin excepción, se desenvolvieron delante de los otros de la manera más honesta en lo que le fue posible, sin filtros y sin compasividad con ninguno de los otros hermanos.

B

Lo que condujo a que los concurrentes se comportaran abiertamente, haciendo de la reunión un ejercicio de carencia absoluta de cordialidad, dándole paso a la rispidez en altos grados de aplicación práctica, fue que el hermano menor tuvo la ocurrencia -por favor, acépteme el calificativo-, apenas comenzó el acto, de plantearles a sus hermanos algo que él consideró de pertinencia básica. El planteamiento fue este:
- Señores, en pos de buscar efectividad en lo que aquí se ventile, se hace necesario establecer cómo hemos de portarnos en esta reunión. ¿Si nos portamos como personas o en su defecto, nos portamos como lo que somos?
La respuesta -me dice la señora amiga- fue unánime y al unísono:
- ¡Vamos a portarnos como lo que somos!

El hermano menor, me cuenta la amiga, no pudiendo procesar la realidad humana de sus hermanos, aprovechó la onda diaspórica que envolvió el ánimo de los venezolanos en el 2019, para escaparse de Venezuela, no tanto porque tuviera urgencias económicas, sino porque deduciendo que la humanidad real de sus hermanos no era exclusividad de ellos. Que si así como son sus hermanos, también, en más o en menos, es el resto del colectivo nacional, a Venezuela le resultará demasiado cuesta arriba salir del atolladero en el que estaba en el 2019.

La amiga, por su parte, le concedió toda la razón a Simón Bolívar, de tanta tristeza final, cuando percibiendo moribundo, la esencia de indiferencia sincera, de sus paisanos contemporáneos, se dijo a sí mismo en voz semi-alta y desanimada: "Siento que he arado en el mar y sembrado en las nubes".

Traje acá esta temática de las formas conductuales -quizá la prosiga para la próxima entrega- con el propósito parcial de que se tenga una ligera noción, de que el mundo des-formado, cuya lapidaria naturaleza la podemos apreciar en filmes sobre el fin del mundo o los tiempos posteriores a la conflagración nuclear ("El libro de Eli", La carretera, Melancolía...) en donde ya no hay, porque sencillamente no hace falta, el respeto formal hacia los semejantes, muy pocos de nosotros podríamos sobrellevarlo y sobrevivirlo.
Si usted siente o sabe que no está en ese reducido grupo de personas capacitadas existenciariamente a conducirse ignorando la importancia de la convivencionalidad con base al respeto de las formas, entonces le toca ocuparse con preocupación comedida, de mantener en usted y en la gente que a menudo trata, un comportamiento formal, opuesto y distante al mundo de las descarnaduras, crudo y desgarrador.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA

CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA

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CAPTAR (Y APREHENDER) LA FORMA

"Qué sería de la vida humana si no hubiera formas".
TEODORO PETKOFF (economista venezolano, 1932-2018).

Las relaciones entre personas pueden mantenerse más o menos igual en el tiempo, en tanto y cuanto los participantes respeten las debidas formas que las relaciones objetivamente exijan.

Al margen de cual sea el momento o la fase en que esté una relación (romántica, comercial, amistosa, académica, religiosa...), siempre está tendrá formas de trato respetuosas, limitaciones a la subjetividad de los relacionados y sobre todo, el tomar en cuenta los parámetros básicos que ninguno de los implicados debe quebrantar o soslayar, para lograr mantener un estatus de aceptabilidad para las partes.

Mas en la medida en que las formas o los parámetros no se vayan guardando, las relaciones caerán en los rigores de lo evanescente, rigores que al ir apareciendo de a poco o de a mucho, hacen que aquellos elementos que factifilizaron a que se diera la experiencia de relacionarse con otra(s) persona(s), se trastoquen en el despliegue del tiempo, al extremo, que en la mayoría de los casos, lo que unió termina desuniendo y lo que atrajo termina repeliendo.

El secreto para que este fenómeno evanescedor no nos acontezca a nosotros, está en que como seres sociales, sepamos captar, con una claridad mínima aceptable, cuál es la forma o cuáles son las formas que una etapa de la relación tenemos que guardar, en el entendido de que si no captamos la exigencia formal, la relación debido a nuestro despiste, se dañará irremediablemente.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET