SIN PENA NI GLORIA

SIN PENA NI GLORIA

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"SIN PENA NI GLORIA"

"En derecho, nada es seguro salvo el costo".
SAMUEL BUTLER (1835-1902)

Un plano de la vida social de la gente que se presta para el relajo y la guachafa -alguien que trato por ahí, diría "jolgorio"- es el de los Derechos.

Tanto se bochincha en en ese plano que ya van por la cuarta generación de derechos, en el que están localizados los derechos digitales y tecnológicos.

De pronto algún grupo de traviesos retosenes diseña en algún congreso o en alguna asamblea de los países dominantes en el mundo, con extremado estrambotismo, los derechos de las astronautas en el espacio sideral.

Y todo esta grisapa de derechos se hace real porque siendo los derechos una expresión supraestructural, los derechos se pueden modificar, cambiar o eliminar de acuerdo sean los gustos y debilidades de los personajes decisores en algún momento determinado de la historia de un país o del mundo.

Este asuntico arrancó en 1789 con la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. A renglón seguido una gran feminista, Olimpye de Gouges, en 1791 elaboró La declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana; la idea inicial evolucionó y de los derechos del hombre se pasó a los derechos humanos.

Mas, como quiera que sea el punto de los derechos, no hay ninguna institución que sea la encargada de que se cumplan específica y cabalmente, como tampoco nadie en lo particular debido a la abstracción que contienen, aunque estén correctamente redactados, está conminado a cumplirlos.

Por ejemplo, ningún hijo menor de edad, que en vez de estudiar esté limpiando parabrisas bajo los semáforos citadinos todo el santo día, le puede exigir a unos padres heterosexuales, que le cumplan con los derechos que como niño o adolescente posee, porque no les vería el porqué, como tampoco hay una condición obligante por parte del Estado venezolano con el que se vea compelido a cumplir con los empleados de la administración pública a proveerles un salario vital con el cual puedan reproducir sus fuerzas humanas de trabajo. Ese derecho solo existe en una Constitución y de ahí no sale.

En pocas palabras, los derechos no son otra cosa que razones para que la gente luche y se violente por ellos. En este tenor, la penalista Mónica Fernández en la reposición de su programa "Se ha dicho" del domingo 19.4.26, refiriéndose al ejercicio de defender derechos, hizo esta confesión, (palabras más, palabras menos):

"CUANDO UNO DEFIENDE LOS DERECHOS ES VISTO COMO UN METICHE O COMO UN PROVOCADOR".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA COLUMNA VERTEBRAL DEL CUERPO INVISIBLE

LA COLUMNA VERTEBRAL DEL CUERPO INVISIBLE

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LA COLUMNA VERTEBRAL DEL CUERPO INVISIBLE 

"La dignidad tiene un precio muy alto y los dignos no aceptamos rebajas".
EDMOND DANTÉS, EL CONDE DE MONTECRISTO
 (personaje del ficcionario narrativo de ALEJANDRO DUMAS-PADRE).

Hay alguien que me hizo un planteamiento sobre la dignidad que a mi juicio de percibir la humana vida, me pareció, si no muy acertado, sí se aproxima bastante a ese tramo de apreciación.
Con la dignidad, dice el alguien referido, nos hacemos y nos mantenemos en la cualidad de personas.
Si se nos habla de amos y de esclavos, de nobles y de plebeyos, de explotadores y de explotados, afirma el alguien referido, no se nos está hablando de personas, porque las partes implicadas carecen de dignidad. Esto es, carecen de la dignidad necesaria propia y exclusiva de las personas. En esa línea de acción, una persona verdadera no esclaviza a nadie, y nadie que sea persona de verdad permite que se le convierta en esclavo o propiedad de otro. Un tanto igual acontece en eso de creerse noble (rey, príncipe, etcétera) o en eso de creerse con el derecho de explotar, buscando el menoscabo social de los semejantes.

Su aporte se amplificó cuando toca el punto de la génesis de la dignidad. Argumentó que siendo la dignidad no un atributo natural, sino una producción estrictamente personal, entonces según sea el desarrollo psico-socio-económico de los individuos, así tendrán la oportunidad de dignificarse en tanto individuo.

Desde luego, resultando así las cosas, los asuntos humanos (sentimentales, familiares, laborales, religiosos, deportivos...) se dan exigiéndole a cada quien, que ponga en el terreno de las relaciones prácticas, el grado de dignidad y la consistencia personalizatoria que de suyo tenga ésta. En prácticas interpersonales, en las cuales prive la dignidad de los participantes, tales prácticas contendrán un mínimo de éxito garantizado, habida cuenta de que unos seres dignos jamás se aprovecharán de las ignorancias, de las ingenuidades y de las incompletudes de los otros. Antes, por el contrario, el ser digno colaborará para que esas trabas sean eliminadas y sacadas de los aparatos mentales de aquellos que las sufren.
No habiendo dignidad, y con esto terminó el aporte del alguien referido, entonces lo que le queda a los humanos es adentrarse en las incertezas centradas y derivadas del recurso ego.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA BURBUJA PERFECTA

LA BURBUJA PERFECTA

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LA BURBUJA PERFECTA 

"El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria a la orilla de un río imaginario.

Y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario...".

EXTRACTOS DEL ANTIPOEMA: EL HOMBRE IMAGINARIO (NICANOR PARRA, 1914-2018)

Hoy más que nunca se le hace necesario al ser humano, inmerso en un mundo de imágenes (mundo que se le llama por especificidad conceptual La civilización de la imagen; Marisa Gómez decidió llamarla en un Ensayo suyo La civilización de las imágenes), hacerse de una idea -y si le es posible, de un precisamiento ideacional- de qué es Lo imaginario. De cómo las ciencias de la imágenes y de cómo los científicos de las conductas, enfocan la "conciencia imaginante" para diferenciarla de la "conciencia percibiente".

Cuando alguien no puede diferenciar ambos procederes de la actividad conciencial, estila engañarse y engatusarse con lo que percibe o con lo imaginado. En ocasiones, supone que está percibiendo pero esencialmente lo que está es imaginando. También a veces le acontece la experiencia inversa. Está en una experiencia imaginativa pero convencido de que está percibiendo. Y en ese ton ni son ante las cosas de la vida, pudiera ese alguien transcurrir toda su existencia alrededor de una imagen, o de unas imágenes, persiguiéndola(s) tenazmente hasta que logra atraparla(s). O, en su defecto, persiguiéndola(s) hasta que logra darse cuenta de cuando la(s) va atrapar, lo perseguido, evaporándose, se le aleja más.

Son incontables los casos, particulares o generales, en donde las imaginaciones y las percepciones, por no estar bien delimitadas, han conducido a personas e, incluso, a naciones enteras, a situaciones de elevada desgracia humana.

En ese desorden de confusiones, hay parejas que se unen en matrimonio (o se desunen en divorcios), basándose en cualidades que les imaginan al otro. Por igual, resulta muy común ver personas que desembolsan dinero para adquirir mercancías cuyas utilidades esenciales solo son para presentarse ante los demás con una envidiable imagen pública. Tanto es el influjo ambiguante de las imaginaciones y de las percepciones deficientemente definidas, que Adolfo Hitler llevó a sus compatriotas alemanes a creer que había necesidad de una guerra contra el resto de Europa y la realizó. No olvidemos que la Unión Soviética jamás existió en términos reales, no obstante hubo una enorme cantidad de seres humanos que alimentándose mentalmente de percepciones y de imaginaciones tergiversadas, mataron o murieron por la causa de esa real inexistencia.

Basándome en el criterio expuesto, y suponiendo que en algún grado ayuda a entender más o menos la inquietud expresada por Richard, personaje principal del filme La playa (interpretado por Leonardo DiCaprio), quien luego de no haber materializado sus objetivos transformadores, se dijo, preguntando:
¿A qué se deberá que por más que intentemos hacer las cosas distintas, siempre terminamos haciéndolas igual?

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

EL ASESINO ESPIRITUAL

EL ASESINO ESPIRITUAL

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EL ASESINO ESPIRITUAL 

Recomendación enfática que El Maestro Jesús le hace a discípulo preocupado por ir a enterrar a su padre, y que podemos leer en Evangelios de Mateo o de Lucas:
DEJA QUE LOS MUERTOS SE ENTIERREN ENTRE ELLOS MISMOS.

Cierto caballero de trato esporádico conmigo hace un buen rato, sin ser él alguien vinculado a las propuestas teóricas de la muerte de Lo social mediante la aplicación de la violencia en su diversidad de versiones, me dio una idea útil de violencia, muy radicalmente separada de los modelos de violencia que yo por haberme desempeñado como docente de asignaturas de tipo socioeconómico, conocía.

La idea de violencia brindada por el caballero transciende los conceptos de violencias, simbólica y verbal, manejados por los profesionales abocados a entender y explicar las violencias apartadas de los planos físicos.

Esta idea de violencia la ubico yo, si es que deba ubicarla, en el plano estrictamente del espíritu. Podría llamársele, a la ligera, violencia espiritual, nacida del espíritu y condenada a permanecer ahí para siempre en el espíritu.

El caballero, hablando conmigo en un lugar de concurrencia pública, y compartiendo un café, me respondió cuando le pregunté porqué no había respondido el saludo amable de su hermano al éste pasar al lado de la mesa ocupada por los dos, que ese ser (su hermano) había dejado de pertenecer al mundo de los seres vivos.

Pareciéndome extraña la respuesta, le contradije diciéndole que eso no era verdad ya que el referido estaba presencialmente en un lugar repleto de gente viviendo. Ante eso me hizo esta aclaración de estricta precisión, dejando afuera cualquier insistencia mía; la aclaración fue:
-Hace tiempo finitiqué en mi alma la existencia de ese ser. Mi alma -explicito- es una suerte de cementerio espiritual privado, en el cual yace la gente, que obedeciendo a humanas realidades, me he visto en la obligación ética de ponerle punto final.
-¿Realidades humanas de qué índole? -pregunté yo intrigado. La respuesta tuvo sobrada contundencia:
-Realidades derivadas de la guerra diaria del trato adverso con las personas, lejanas o próximas a uno. Pero si las extraemos espiritualmente de la circulación de nuestras existencias particulares, uno estará cumpliendo con la política del buen vivir, trasladando a determinadas personas a que descansen en paz lejos, en espíritu, de mí, en mi caso, y en su caso, si usted decide matarlas en el alma, lejos de usted. Y viceversa, por supuesto. En fin, liquidando espiritualmente a cierta gente, se garantiza un descanso en paz recíproco.

Luego de terminarnos el cafecito (él el de él y yo el mío), llevamos la conversación a otros tópicos muy distintos al alma mortuoria del caballero.

En mis adentros, dados a menudo, a comprender lo incomprensible, me dije que ese tal caballero, observándolo marchar hacia la parada de la ruta hacia el centro de la ciudad, había hallado la manera de matar gente en la implacabilidad de su alma asesina, eximido de enfrentar las molestas consecuencias del crimen.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

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UN CONCEPTO PARA APRENDER A DUDAR

"La vida solo es un espejo, y lo que ves en el espejo, lo ves en primer lugar en tí".
(idea extraída de Frasses.net)

A

Usted puede tomarse la molestia de leer en algún libro de economía el concepto dado sobre la ciencia económica.
Cualesquiera de esos libros le presenta al lector la noción de que la economía es la ciencia fundada para enfrentar el problema de la escasez y la abundancia. La escasez pertenece a los recursos del entorno y la abundancia a la multiplicidad de las necesidades humanas. De esta elementalidad se desprende el concepto de que los seres venidos al planeta en calidad de personas, vienen a frentear la carestía de los entornos (sociales y naturales) a través de las herramientas teórico-metodológicas contenidas en la ciencia de la economía; todo esta amalgama conceptual, si la confrontamos con la realidad material, científica y tecnológica, de los modelos productivos de amplia escala, creados para satisfacer necesidades humanas cada vez más en aumento y cada vez más sofisticadas, entonces, la visión que tiene la economía de sí misma, o mejor, la visión que tienen los economistas de su ciencia, aparte de tergiversada, también es muy pobre.

B

Hay que estar poseído de una propensión a alterar la realidad de las cosas, para invisibilizar las riquezas extraordinarias contenidas en los recursos que el medio nos presenta.

Tomemos el caso del petróleo, que una vez industrialmente intervenido, los rubros económicos que cubre son demasiados. De su refinación salen: "gasolina, nafta, fuel-oil, asfalto, aceites, disolvente, lubricantes, gas...". También contamos que los productos derivados de la refinación, atiendan diferentes industrias como materias primas. Por nombrar algunas industrias que se sirven de los productos derivados de la refinación del petróleo a través de la petroquímica: las industrias del plástico, de las fibras, de los insecticidas, de los abonos, de los detergentes, de las resinas, de los cauchos... (lista encontrada en el libro "Nuestro petróleo a tu alcance" de Daniel Requeijo y Olga de Requeijo).
Veamos qué representa económicamente el metal oro.
Tras la intervención tecnológica, encontramos al oro en actividades económicas de la joyería, en la industria aero-espacial, en la industria de componentes electrónicos de elevada gama, y como si fuera poco, el oro, en estricto rigor económico, despunta en el renglón de los refugios de los valores financieros.
Si nombrara al animal vaca, tendría que usar un espacio largo. Solo me contento con recordar que a la vaca se le saca provecho desde los cuernos hasta los cascos, una vez muerta. En vida ella proporciona leche, de la cual salen ricos derivados.

Sí es cierto que los hidrocarburos no son renovables y que el oro es un metal muy escaso, pero si tomamos en cuenta que gracias a los logros de las ciencias de la naturaleza, la humanidad industrializada cuenta con fuentes y reservas naturales que le permiten la alternabilidad y la sucesión de recursos seleccionables.

C

Aunque sometida, en tanto ciencia, a la interacción dinámica de los avances cognitivos, la economía en estas últimas decadas ya no solo ofrece una única versión de sí misma.

Luego de que países de punta en el desarrollo científico, tipo Japón y China, accedieran a los retos del modelo de sociedad 5.0, han aparecido concepciones de la economía deslindándose abiertamente y sin tapujos, que divisan la Teoría Económica no ya ceñida a la idea de que la ciencia económica es la ciencia que opera con la escasez de recursos alternativos para atender necesidades infinitas, sino que centran la economía en el meollo de las prodigalidades, con capacidades y potencialidades para atender con recursos abundantes, las aspiraciones de bienestar amplio de los grandes conglomeradoshumanos.
En tal cresta disruptiva del paradigma económico tradicional, se montan los teóricos de la economía de la abundancia, quienes parten del desmantelamiento de escaseces artificiales y de las instituciones que las generan, porque cifran sus existencias en lo escaso y en la reproducción de lo escaso, para efectuar sus propias economías egoístas de escaseces.

Esta modalidad económica que configura riquezas partiendo desde la riqueza de los recursos, por supuesto que sus referencias no pueden ni deben ser otras que las que nacen de los principios de la sociedad 5.0. Es decir, de la convergencia orgánica, apoyada en la superinteligencia, entre el físicoespacio y el ciberespacio, extrayéndole optimizaciones reales y posibles a la IA, a la IoT (Internet de las cosas) y a la robótica.

A los economistas, pues, les apareció el tiempo en el que les toca escoger: o la economía tradicional, catapultadora y justificadora de pobrezas, o la economía de la abundancia. ¡No tienen de otra!

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS

LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS

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LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS 

"Si todo lo tomas personal, vivirás ofendido... Recuerda que la gente hace cosas y tú decides si te afectan o no".
Tomado de PINTEREST, EDUCACIÓN FINANCIERA.

Las personas más tóxicas que he conocido a lo largo de mi existir terrenal son esas personas celosas, delicadas y nerviosas. Y sin ignorar que lo son a menudo le arriman toda la responsabilidad de ser de ese modo, a su mamá, a su papá o a los dos, o en su defecto, a la gente que experiencia el sinsabor de convivir a diario, bien como hijos, bien como parejas con tales casos humanos de alta toxicidad psíquico-espiritual. 

Desde luego yo aquí no voy a comunicarle cómo hacerle frente a esos seres, como tampoco citaré alguna salida curativa, porque en realidad, entre tantos detalles, nadie ha podido al día de hoy. Los médicos lo que sí han hecho con estas personas es prescribirles fármacos y sugerirles que se pongan en contacto en la medida de sus posibilidades, con ambientes naturales acogedores, cosa que la carga de nerviosidades, de delicadezas y de celosías que portan, se les calme un poco.

Lo que busco más bien, consiste en enunciarle la causalidad originaria por la cual nace y se incrementa esa fatal energética.

En cierto sentido, resulta fácil (sólo) detectar la causa si nos observamos un tanto. Nos tornamos o nos vamos tornando tóxicos en el orden expuesto, porque cualquier asunto externo que nos suceda, sin importa su significancia real, a renglón seguido, lo personalizamos. Esto es, que aquello que se dice o se hace, inmediatamente lo percibimos que se dice o se hace para molestarnos, para dañarnos o en algunas veces, para destruirnos. Siendo así, asumiendo así las acciones o las palabras, comenzamos a ver al otro o a los otros, en calidad de enemigos, que lo que pretenden es quitarnos la felicidad y la calma. Y en la búsqueda de que no se nos arrebate nuestra personal calma y felicidad, hacemos infelices a los demás, siendo esos demás, por cierto, la gente que conforma nuestro entorno familiar.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET