A VECES PODEMOS HABLAR DE LA MUERTE

A VECES PODEMOS HABLAR DE LA MUERTE

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A VECES PODEMOS HABLAR DE LA MUERTE 

Pensamiento desprendido por aporte meditabundo de EUGÈNE IONESCO:
[En medio de tanta realidad, repleta de obligaciones, deberes y compromisos, la muerte pareciera ser la última fantasía que (nos) queda]

1
Seré drástico: la muerte no existe, en igual manera que lo habido en el universo no tiene opción de no-existir.

La Ley Lomonósov-Lavoisier nos regala una precisa idea de esto cuando cada uno de los dos captadores de esta Ley que nombré, Lomonósov, Mijail y Lavoisier, Antoine, desde sus respectivos tiempos y lugares, anunciaron la preservación de la masa mediante transformaciones materiales.

Bajo el peso de un concreto de pensamiento, me atrevo a afirmarle que la muerte humana no existe sencillamente porque los muertos humanos no existen. En consecuencia, cuando intitulo esta Entrega "A veces podemos hablar de la muerte", lo hago obedeciendo a la intencionalidad de referir la Muerte en cuanto creatividad del infinito cosmos de la mente del Hombre, capaz no solo de hacer de la Muerte un elemento cultural, sino además de hipostasiarla en calidad de economía, ubicable muy tranquilamente en el nicho mercadotécnico de la economía política del cuerpo, manejado la noción de cuerpo en este nicho, como aquél recurso real que debemos insumar constamente (con dietas, con ejercicios físicos, con gimnasia psíquica y con buen humor) para procanistrarle, lo máximo posible, su inevitable cita con la muerte.

2
En el "infinito cosmos de la mente del Hombre", donde la muerte se maneja como metáfora (o aproximación analógica) de las ausencias definitivas, han habido variadas y significativas muertes. Entre ellas tenemos "la muerte de Dios" (Nietzsche), "la muerte del hombre" (Michel Foucault), "la muerte de la escuela" (Everett Reimer). Y la figura de la muerte no solo le sirve a los grandes pensadores y teóricos históricos para destacar que instituciones básicas (iglesias, escuelas...) y referencias cúspides tipo hombre, han pasado a planos lejanos de la vida, cuando sus propósitos originales finiquitaron sin opción de retomarlos. Además la figura metafórica le resulta de suma utilidad práctica a ciertas personas que necesitan describirle a otras personas determinadas verdades a las que no han tenido acceso. En este respecto fíjese usted en el caso de un caballero, cuyo título académico consiste en ser Doctor en Ciencias Sociales, que tras responderle algunas preguntas de corte metodológico a su prima hermana, cae en cuenta que esta hace las preguntas con el propósito de ayudarse con el proyecto de tesis de grado que debe presentarle próximamente al tutor.

Ya claro ante las intenciones de la prima, el caballero le dice:

Prima, creo que me haces preguntas para que las ideas que estás recibiendo de mí, cuando hables con el tutor de tu tesis, tú se las presentes como si fueran ideas tuyas. ¿Me equivoco?

-No, no te equivocas, primo. Totalmente cierto -la prima habló sinceramente- Ni siguiera sé armar el título ni el subtítulo de la tesis, muchos menos sé desarrollar un discurso lógico. Siento que estoy muerta en esto.

El caballero doctor le aclaró la realidad personal aprovechando que la familiar utilizó la metáfora de la muerte, con estas sentidas palabras.

Creer que estás muerta tiene mucha vanidad. Tú académicamente estuvieras muerta si alguna vez hubieras vivido, y por lo tanto, por haber vivido moriste. No, prima, tú no estás muerta porque jamás naciste para los niveles de vida que tiene la academia. Así que no te preocupes ni te sientas avergonzada. Tómate en la cualidad de no-nacida y actúa en tanto tal.

Esas sentidas palabras del Doctor en Ciencias Sociales, le devolvieron a la prima la tranquilidad espiritual que la hechura de la tesis le había robado.

3
De los tratamientos filosófico-literarios mejor discurridos sobre la muerte, encontramos el discernimiento construido por el grande escritor-novelista Carlos Fuentes. En uno de sus libros (En esto creo, 2002) Fuentes específica para ayudar a sus lectores a visualizar con más énfasis comprensivo el fenómeno físico de morir, en dos órdenes maniqueos: el orden de la "muerte buena" y el orden de la "muerte mala".

Esta manipulación de lo mortuorio, déjeme decirle, la incluyó el presidente mexicano Felipe Calderón en el discurso oficial leído en los funerales del grande de las letras en mayo del 2012. Gracias a ese discurso oficial mucha gente no lectora de Fuentes, pudo enterarse de que la imaginativa en torno al evento ineluctable también nos puede ayudar a sobrellevarlo.

La "muerte buena" es la muerte igualadora, la cual obedeciendo al mandato inapelable de lo justo, no establece diferenciaciones ni privilegios con los vivientes, cumpliendo su cometido en cada uno de ellos, dejando a un lado por insignificante, si el viviente ha sido rico o pobre, bello o feo, astuto o ingenuo, gobernante o gobernado. A todos con idéntica justicia, les cumple la palabra de matarlos. Otro escritor, pero mundialmente desconocido, quizá inspirándose en el aporte de Fuentes, revela que la muerte en su infinita bondad, para que los agonizantes no se llenen de pavor al verla acercarse hacia ellos, toma la imagen del ser que esos agonizantes más amaron en vida (su pareja sentimental, la madre, el papá, una mascota...) para que sin remilgos ni quejas, se les entreguen para siempre en un abrazo fraterno y final.

Por su lado, la "muerte mala" es aquella muerte que sin misericordia alguna con nosotros, con nuestras reales debilidades y nuestras difusas esperanzas, nos arranca de cuajo e inesperadamente a los seres que más intensamente amamos en nuestras tristes o alegres existencias. Sin mínima lástima, la "muerte mala" no le importa que tengamos que ver marchar a aquel ser (la pareja sentimental, la madre querida, el hijo adorado, la mascota inseparable y fiel...) que no veremos ni oiremos por el resto de existencia que nos quede.

Pero el aporte del grande escritor-novelista no se queda en esta bifurcación de la fúnebre fantasía. Además nos brinda la idea sobre cuál de las dos muertes estamos en humana capacidad de vencer o ir venciendo.

Nuestro pequeño triunfo recae contra la "muerte mala", ya que según avance el tiempo, nosotros vamos reponiéndonos del dolor que nos causó, y a punta de resignaciones morales y psicológicas, aquel dolor desgarrador originario causado por su indiferencia no-humana, se va tornando tenue y olvidable por amenos ratos que a diario se van alargando. Y mientras una muerte de las dos resulta parcial o completamente (a veces) vencida -caviló Fuentes-, la otra, la "muerte buena", prosigue incansable su marcha indetenible, repartiendo su justicia, sin rendirle distinción a nadie.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA FORMA PROTECTORA

LA FORMA PROTECTORA

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LA FORMA PROTECTORA 

"Puedes camuflar tus intenciones o tu apariencia, pero no puedes cambiar la esencia de quien eres realmente".
FRASE EXTRAÍDA DE GOODREADS

El ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz Diosdado Cabello, anunció por los Medios (yo lo oí en un noticiero radial el día 3.6.26), que han sido dados de baja más de 20 mil policías, perpetradores de ilícitos en sus funciones de agentes del orden público.

Creo que es pertinente recalcar que en su declaración, el ministro Cabello no habló sino de bajas, no de juicios ni de encarcelamientos, pero la sola noticia de que fueron despedidos de sus roles policiales, animará a más de uno en la sufrida y desesperanzada ciudadanía venezolana.

Esos más 20 mil sujetos que ahora no son policías, en la esencialidad de sus naturalezas humanas, nunca fueron policías. En sus esencialidades simplemente fueron delincuentes a secas, que en la vida delictiva, ellos representaban, también a secas, el ala uniformada del delito. En esta línea no sabremos qué engendra el fenómeno de policía-delincuente o de delincuente-policia. O sea, nunca sabremos por lo intrincado del funcionamiento de la psiquis de los humanos, si alguien delincuente se mete a policía porque ve que los policías se meten a delincuentes. Quizá el delincuente se mete a policía, y aquí solo especulo, para no sentirse menos que los policías que incursionan en alguno de los oficios contemplados en las prácticas delictivas, quitándole la oportunidad de trabajar. Y si no le quitan la oportunidad de trabajar, por lo menos serán parte de la competencia.

Independientemente de lo expresado en las palabras previas, la mente delicuencial y, ¿por qué no?, la mente criminal, se introduce en profesiones y oficios que formalmente se tienen como contrarios al delito, digamos el de sacerdote, el de docente, el de psiquiatra o de psicólogo... y entre otras profesiones y de otros oficios, el de policía o detective, con el propósito de disimular su esencia, y sobre todo, ya disimulado con su formal y legal rol, aprovecharse a sus anchas de sus víctimas, las cuales caen en sus tentáculos malignos gracias a la confianza que la sotana de sacerdote, o que la bata de médico, o que la placa policial...les generó.
Qué útil es en estos menesteres, tomar en consideración aquel viejo adagio dirigido al SER CREADOR:
"Señor, líbrame del agua mansa que de la brava me libro yo".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

PRISIONEROS

PRISIONEROS

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PRISIONEROS 

"La esperanza es la peculiar penitenciería en donde sus prisioneros se cuidan esmeradamente entre ellos mismos, para que ninguno pueda escapar".
ANÓNIMO

En la promoción que Televen hizo al nuevo programa "ADN Venezuela" colocó una frase de alta envergadura semántica, pues toca, sin querer o queriendo, el rasgo de Venezuela con el cual tranquilamente Venezuela puede definirse.
Se dice en la promoción, entre otras cosas, "...Llevar un país de la esperanza a la realidad". 
Vivir en la esperanza, y si se acepta, vivir de esperanzas, ha sido la experiencia de toda la gente que ha nacido en este país, desde que se separó de la experiencia inicial llamada entusiastamente "La Gran Colombia". Eso ocurrió en 1830, apenas muerto Simón Bolívar junto a la esperanza que él, en su calidad de prohombre, representó.

En otras palabras, los venezolanos han pasado toda su historia republicana de esperanza en esperanza, al extremo que la única manera de que salgan de una esperanza es porque ya están metidos en otra.

Así el asunto, todos los eventos históricos dados en el transcurso del tiempo (eventos que van de la aparición (y desaparición) de caudillos, paladines, héroes y líderes hasta las pruebas cruentas de guerras, revoluciones y sublevaciones militares, pasando por la creación de un número considerable de constituciones, han servido para enarbolar a diestra y siniestra esperanzas.

Y aún estando los venezolanos sosteniendo y a la vez sostenidos en una esperanza, viene esta sencilla frase promocional de un producto mediático, a anunciar la cruda verdad de lo experienciado en la historia republicana: Hay que llevar al país de la esperanza a la realidad. Pero como solo es una sencilla frase, la gente que delineó la idea, no está en la obligación de señalar a cuál realidad hay que llevar a Venezuela.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

GUIADOS DE LA MANO

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GUIADOS DE LA MANO

"La única forma de encontrarnos es perdernos lúcidamente".
ANDREA COLAMEDICI (filósofo italiano, estudioso de cómo se construye la realidad).

La historia de los fracasos humanos nos presenta una tipología de gentes inconclusas, irresolutas y dudosas, guiadas por personas, la mayoría varones, que esas gentes, debido a las condiciones precarizantes portantes, consideran a sus guiadores como seres humanos, que por haber superado las precariedades, distintas y mejores a ellas (a las gentes), los cuales las guiarán a derroteros en donde se hallará la libertad, la igualdad y la seguridad que tales gentes en tanto conjunto humano precario, no puede conseguir por sí solo.

Mas en virtud de que estos son solo supuestos, porque esencialmente los guiadores andan repletos de lo mismo que adolecen los guiados, Lo incierto, según vayan avanzando los procesos dirigidos por ellos, comienza a tomar cuerpo y forma.

Así el asunto, entonces la vida social de las gentes confundidas, guiadas por seres humanos a su vez confusos, se torna en un teatro de incertidumbres, y si hubiere una persona que quisiera alcanzar algún grado de sabiduría estando dentro de tal modalidad de vida, para aprender a guiarse a sí mismo, le toca sin tener de otra, hacerse, humildemente, sabio de lo incierto, y desde esa posición específica de sabiduría, jamás debe molestarse en cometer el error de guiar a nadie a ningún sitio donde la libertad, la igualdad y la seguridad aguardan con impaciencia ser conseguidas.

Despido la entrega extrayendo del libro del sociólogo mexicano Antonio Muñoz Cota, La sabiduría de lo incierto, unas palabras que el sociólogo cita de José Emilio Pacheco. Ojalá las palabras extraídas sean de su utilidad:
LOS MECANISMOS QUE FUNCIONAN EN EL INTERIOR DE LOS GRANDES ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS... SON LOS MISMOS QUE RIGEN LAS SITUACIONES ÍNTIMAS".

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

LA CHARLA INCONCLUSA

LA CHARLA INCONCLUSA

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LA CHARLA INCONCLUSA

En el libro ECONOMÍA de C. Larroulet / F. Mochón, se cita la anécdota del alumno de Teoría Económica que interrumpe la explicación del profesor para recordarle que otra cosa distinta a lo que dice ocurre en el mundo real. El profesor le responde, aclarándole:

"Señor Waldorf, debe usted recordar que el mundo real constituye un caso particular y, por consiguiente, no es necesario tenerlo en cuenta".

Si el economista no adhiere a sus planteamientos lo educativo, lo metodológico y lo filosófico, no saldrá de sus abstracciones.

Recomendar, por ejemplo: "sembrar el petróleo" es una abstracción que jamás se pudo aplicar en el país para quien se dijo, debido a que no se le acotó el método para hacerlo viable, la idea, ni la modalidad educativa a seguir, ni la razón filosófica sostenedora de las actitudes humanas-materiales necesarias para cristalizarse en hecho real evaluable.

De veras, a los economistas venezolanos, en términos de formación, como que les falta mucho.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

SERES EN SÍ

SERES EN SÍ

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SERES EN SÍ

"Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad".
FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD

Cualquier animal(ito), nombremos un grillo, un sapo o un caballo para citar algunos, se les puede tomar como "seres puros" porque ellos son en sí, "puro ser", y son así "ser puro", porque están completos en lo que les tocó ser.

Si en alguna hipotética vez, un perro cuando sale con sus amos al parque, donde hay otros perros con quien interactuar, se cree "importante" por el collar colgado en el cuello, que fue adquirido por sus amos en una boutique para mascotas, y debido al grado de importancia que se atribuye por el collar, discrimina a las otras mascotas del parque, entonces tal perro hipotético abandonará no únicamente su completud de ser, sino que el creerse o el sentirse "importante", lo saca del ámbito de los "puros seres" y se introduce al ámbito de Lo humano, en el que deambulan exclusivamente, seres en estado de (total) incompletud, incompletud perseguida no a través del ser en sí, sino a través de significados, valores y conductas en los que depositan la posibilidad o la esperanza de completarse.

En la metáfora del paraíso évico-adánico, la pareja original sale del seno paradisíaco cuando los dos se juzgan incompletos y feos, en virtud de que andan desnudos, al punto que de inmediato se apresuran a tapar lo que del cuerpo desnudo consideran impúdico. A partir de ahí Eva y Adán se convierten en humanos, y bajo esta elemental cualidad son arrojados fuera del paraíso, y lo que era su realidad se les convierte en imaginario.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET