SERES EN SÍ
"Conocer las cosas que lo hacen a uno desgraciado, ya es una especie de felicidad".
FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD
Cualquier animal(ito), nombremos un grillo, un sapo o un caballo para citar algunos, se les puede tomar como "seres puros" porque ellos son en sí, "puro ser", y son así "ser puro", porque están completos en lo que les tocó ser.
Si en alguna hipotética vez, un perro cuando sale con sus amos al parque, donde hay otros perros con quien interactuar, se cree "importante" por el collar colgado en el cuello, que fue adquirido por sus amos en una boutique para mascotas, y debido al grado de importancia que se atribuye por el collar, discrimina a las otras mascotas del parque, entonces tal perro hipotético abandonará no únicamente su completud de ser, sino que el creerse o el sentirse "importante", lo saca del ámbito de los "puros seres" y se introduce al ámbito de Lo humano, en el que deambulan exclusivamente, seres en estado de (total) incompletud, incompletud perseguida no a través del ser en sí, sino a través de significados, valores y conductas en los que depositan la posibilidad o la esperanza de completarse.
En la metáfora del paraíso évico-adánico, la pareja original sale del seno paradisíaco cuando los dos se juzgan incompletos y feos, en virtud de que andan desnudos, al punto que de inmediato se apresuran a tapar lo que del cuerpo desnudo consideran impúdico. A partir de ahí Eva y Adán se convierten en humanos, y bajo esta elemental cualidad son arrojados fuera del paraíso, y lo que era su realidad se les convierte en imaginario.
Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET
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