LA COLUMNA VERTEBRAL DEL CUERPO INVISIBLE
"La dignidad tiene un precio muy alto y los dignos no aceptamos rebajas".
EDMOND DANTÉS, EL CONDE DE MONTECRISTO
(personaje del ficcionario narrativo de ALEJANDRO DUMAS-PADRE).
Hay alguien que me hizo un planteamiento sobre la dignidad que a mi juicio de percibir la humana vida, me pareció, si no muy acertado, sí se aproxima bastante a ese tramo de apreciación.
Con la dignidad, dice el alguien referido, nos hacemos y nos mantenemos en la cualidad de personas.
Si se nos habla de amos y de esclavos, de nobles y de plebeyos, de explotadores y de explotados, afirma el alguien referido, no se nos está hablando de personas, porque las partes implicadas carecen de dignidad. Esto es, carecen de la dignidad necesaria propia y exclusiva de las personas. En esa línea de acción, una persona verdadera no esclaviza a nadie, y nadie que sea persona de verdad permite que se le convierta en esclavo o propiedad de otro. Un tanto igual acontece en eso de creerse noble (rey, príncipe, etcétera) o en eso de creerse con el derecho de explotar, buscando el menoscabo social de los semejantes.
Su aporte se amplificó cuando toca el punto de la génesis de la dignidad. Argumentó que siendo la dignidad no un atributo natural, sino una producción estrictamente personal, entonces según sea el desarrollo psico-socio-económico de los individuos, así tendrán la oportunidad de dignificarse en tanto individuo.
Desde luego, resultando así las cosas, los asuntos humanos (sentimentales, familiares, laborales, religiosos, deportivos...) se dan exigiéndole a cada quien, que ponga en el terreno de las relaciones prácticas, el grado de dignidad y la consistencia personalizatoria que de suyo tenga ésta. En prácticas interpersonales, en las cuales prive la dignidad de los participantes, tales prácticas contendrán un mínimo de éxito garantizado, habida cuenta de que unos seres dignos jamás se aprovecharán de las ignorancias, de las ingenuidades y de las incompletudes de los otros. Antes, por el contrario, el ser digno colaborará para que esas trabas sean eliminadas y sacadas de los aparatos mentales de aquellos que las sufren.
No habiendo dignidad, y con esto terminó el aporte del alguien referido, entonces lo que le queda a los humanos es adentrarse en las incertezas centradas y derivadas del recurso ego.
Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET
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