LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS

  

LO FATÍDICO DE LAS HUMANAS COSAS 

"Si todo lo tomas personal, vivirás ofendido... Recuerda que la gente hace cosas y tú decides si te afectan o no".
Tomado de PINTEREST, EDUCACIÓN FINANCIERA.

Las personas más tóxicas que he conocido a lo largo de mi existir terrenal son esas personas celosas, delicadas y nerviosas. Y sin ignorar que lo son a menudo le arriman toda la responsabilidad de ser de ese modo, a su mamá, a su papá o a los dos, o en su defecto, a la gente que experiencia el sinsabor de convivir a diario, bien como hijos, bien como parejas con tales casos humanos de alta toxicidad psíquico-espiritual. 

Desde luego yo aquí no voy a comunicarle cómo hacerle frente a esos seres, como tampoco citaré alguna salida curativa, porque en realidad, entre tantos detalles, nadie ha podido al día de hoy. Los médicos lo que sí han hecho con estas personas es prescribirles fármacos y sugerirles que se pongan en contacto en la medida de sus posibilidades, con ambientes naturales acogedores, cosa que la carga de nerviosidades, de delicadezas y de celosías que portan, se les calme un poco.

Lo que busco más bien, consiste en enunciarle la causalidad originaria por la cual nace y se incrementa esa fatal energética.

En cierto sentido, resulta fácil (sólo) detectar la causa si nos observamos un tanto. Nos tornamos o nos vamos tornando tóxicos en el orden expuesto, porque cualquier asunto externo que nos suceda, sin importa su significancia real, a renglón seguido, lo personalizamos. Esto es, que aquello que se dice o se hace, inmediatamente lo percibimos que se dice o se hace para molestarnos, para dañarnos o en algunas veces, para destruirnos. Siendo así, asumiendo así las acciones o las palabras, comenzamos a ver al otro o a los otros, en calidad de enemigos, que lo que pretenden es quitarnos la felicidad y la calma. Y en la búsqueda de que no se nos arrebate nuestra personal calma y felicidad, hacemos infelices a los demás, siendo esos demás, por cierto, la gente que conforma nuestro entorno familiar.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET

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