HUBO UNA CANCIÓN ÚTIL

HUBO UNA CANCIÓN ÚTIL

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HUBO UNA CANCIÓN ÚTIL


¡José Luis Perales! Qué gran compositor. De sus creaciones hay un tema que tiene un mensaje para las féminas que necesitan saber en alguna proporción significante, con qué varón andan o están, o van a andar. 
El tema se intitula: ¿Y quién es él". Del total de la letra del tema, sólo extraigo dos pregunticas hechas por Perales en su bella canción. Son pregunticas sencillas, pero de alcances fenomenales, si le hallamos, desde luego, la utilidad.

La primera preguntica: ¿En qué lugar se enamoró de ti?, y la segunda, tan importante como la primera: ¿A que dedica el tiempo libre?

La primera nos sirve para ubicar el grado de seriedad de un lugar como punto de partida de una relación. No será igual una relación iniciada en un "bonche", en una fiesta nocturna playera o en el alboroto de un pique automotor que una relación de dos personas iniciada en el contexto de un concierto de música académica o en el recinto silencioso de una biblioteca.

Los lugares para conocerse, y aquí tocamos el segundo interrogante, nada más no nos sirven como indicadores creíbles de los grados de seriedad posible de alguien según los ambientes en que se movilice y se interrelacione con los otros. También nos sirven para determinar la calidad del lugar o de los lugares en que frecuentamos y orbitamos, debido a que es justamente en los lugares donde consumimos el tiempo libre donde nos nutrimos en nuestra condición de personas en crecimiento o de estancamiento. Según sea el uso de ese tiempo, cuando no se está bajo el rigor de la producción laboral, así será la forma con que alimentamos el alma. O sea, si un varón lo que hace cuando no está trabajando, es jugar billar, jugar en la computadora, por ejemplo, eso le servirá a la mujer como el recurso de observación para saber con cierta aproximación aceptable, qué se podría esperar de ese varón entregado a matar el tiempo mientras el tiempo lo va matando a él.

Ílmer Montana.

Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


PASEOS EN EL REPOSO - 50

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PASEOS EN EL REPOSO - 50

Donde somos desconfiados, ahí tenemos nuestra debilidad. Más bien no hay desconfianza, sino que sólo es la forma con que manifestamos, o con que se manifiesta, nuestro punto débil.

Al comportarnos como desconfiados, la propensión nos obliga a disimular la desconfianza que la otra persona nos inspira. Y esta disimulacion le genera al otro, también una suerte de desconfianza. Es decir, el desconfiado, aunque no lo busque ni le guste, hace de la desconfianza algo recíprocamente compartido. Dañando así cualquier perspectiva buena que se busque en una relación de amistad o de otra índole.

Ahora bien, el asunto de la desconfianza, la traba de ser desconfiado, hacia los otros, o hacia determinados otros, consiste en que ahí donde somos desconfiados, es donde se encuentra la desconfianza que tenemos nosotros mismos de nosotros mismos. Como sabemos en alguna forma y grado que tenemos un "punto débil", ese punto débil, el cual no hemos podido combatir, habida cuenta de que nos ha sido difícil localizarlo y reconocerlo para ocuparnos inteligentemente de enfrentarlo en pos de una solución de continuidad, entonces bajo el amparo de la desconfianza, nos limitamos a lo más fácil, que no es otra cosa que creer en la desconfianza que hemos creado y sostenido para seguir disfrutando del área de confort psíquico que el propio desconfiar necesita en su necesidad de persistir.
Ílmer Montana.

Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 

 

PASEOS EN EL REPOSO - 49

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PASEOS EN EL REPOSO - 49


Es de obligatorio rigor metodológico ser lo más precisos que podamos con los datos e informaciones que recibamos o demos, cuestión que con ese rigor podamos reducir desde nuestras capacidades, la ambigüedad de la era de las imprecisiones. No tenemos otra: nos toca hacernos sabios de lo incierto.

En la era de ambigüedad las personas hacen ver los grados de desmoralización en los cuales viven y existen, abandonando cualquier traba que les oculte sus locuras personales.

A decir verdad, nunca se llega a Ser. Si es que Somos, lo somos Siendo. El Ser, si es un ser humano, es un ser Siendo.

Heráclito -y esto lo relata Montaigne en un Ensayo- salía cada mañana de su casa a recorrer las calles con la cara lánguida y a veces le salían lágrimas. 
Sus discípulos no se preocupaban porque estaban enterados de que no languidecía ni lagrimeaba a veces o todo el tiempo, por él, sino por la gente.
Moraleja: Cuando veamos a alguien entristecido quizá no lo esté. Quizá sea más bien un estristecedor. Un estristecedor usando la tristeza como mensaje.
En su canción Le llaman Jesús, Raphael dice de El Nazareno: "Hay un Hombre que está sólo, tiene triste la mirada..."
Indudablemente que ese estado existencial no era por Él. 
Para algunos la humanidad es motivo de risa y para otros la humanidad es motivo de tristeza.
Sería pertinente escoger cuál sería nuestro motivo, si es que sentimos que la humanidad merece algún esfuerzo nuestro todavía.

Ílmer Montana.

Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 

PASEOS EN EL REPOSO - 48

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PASEOS EN EL REPOSO - 48

Entre sus privilegios el Poder tiene la facultad de engañar. De fabricarle al colectivo y específicamente al colectivo humano que lo sigue conciliándose con todo lo emanado por él, la racionalidad básica instrumental, con la cual pueda sostenerse y reproducirse en tanto Poder. Una vez instalada la racionalidad necesaria, el Poder operará con la eficiencia y con la eficacia que lo determinarán mientras ostente ese rango. Al Poder político le acontece lo mismo que a los varones con poder sobre una mujer. Mientras ejercen el poder la pueden engañar, y en la medida en que van perdiendo el poderío, también el poder de engañarla cada vez es más débil. Al extremo de que la mujer que todo lo creía a pie juntillas, ya no le creé nada. Hay una mujeres que para que no se le capte la indiferencia ante el otrora poderoso, le disimulan que aún le creen.
Si no fuera por el desgaste del Poder, los pueblos eternizarían a sus hegemones. Pero como el desgaste es objetivo al Poder, es una variable incontrolable, también los pueblos sumisos abandonan esas racionalidades que en tiempo inicial, los sedujeron. Para que acontezca la des-seducción, el colectivo humano sometido a la fidelidad ante un Poder, o la persona en particular quien ha vivido de los embustes de su sometedor, requiere de la aparición estructural de un nuevo seductor. Si no lo hay, el colectivo o la persona, se hacen de la vista gorda.
En el libro De la seducción , Jean Braudillard afirma: "A la masa ya no hay que seducirla, ella se autoseduce a sí misma". Este fenómeno, desde luego, hace de los poderes, laberintos subreales, difíciles de explicitar. A veces ni los poderosos entienden su poder. El mismo autor pero en otra obra (La izquierda divina) señala: "El poder no existe. El poder se simula". En ese sentido, cuando usted vea al hombre del Poder rodeado de escoltas, guardaespaldas, limusinas, sirenas, televisión, secretarias, etc, ya sabe que lo que está siendo es simular el Poder. Con tal simulacro contenta y anima a la masa humana que cree en esas cosas.

Por último, no me quiero despedir sin citar unas frases de Federico Nietzsche acerca del tema referido. Son corticas, incluidas en un libro también cortico (El anticristo). Nietzsche reconoce que "A los que sufren hay que sostenerlos mediante una esperanza", a través del "poder de entretener al desgraciado".
Vio que corticas eran las frases.

Ílmer Montana.

Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


PASEOS EN EL REPOSO - 47

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PASEOS EN EL REPOSO - 47

Sí había oído de los propios afectados por la "matraca" de los funcionarios oficiales en las alcabalas y puntos estratégicos, al pasar con sus transportes con mercancías primarias (bienes agrícolas extraídos de la Madre Tierra), pero como los comentarios se hacían estaban cubiertos por el manto de la informalidad de sus ventas al aire libre de las calles, no les daba el suficiente crédito, ya que por más que estén afectados, sus comentarios no los comprometían, ni los comprometen, ante ninguna instancia de Poder. Sólo aguardaba que alguien, desde algún medio mediático, confirmara el fenómeno del "matraqueo" para yo poder hacer a través de esta Página, una observación-reflexión sobre dicho fenómeno, el cual ocurra donde ocurra y sin importar el tiempo que sea, en Venezuela o cualquiera otra entidad nacional, siempre se da obedeciendo a la misma "constante sociológica". El "alguien" que esperaba resultó ser el reconocido periodista-locutor Vladimir Villegas, quien en su programa por Globovision (el lunes 31/5/21) consumió en su responsabilidad profesional, unos minutos vitales para hacer la denuncia respectiva ante la opinión pública del fenómeno referido.


La observación-reflexión anunciada es esta:
Un funcionario representante de un gobierno que a su vez representa un Estado-nación, debería hacerse esta pregunta, si está cometiendo agravios a discreción suya, desde su cargo oficial (en el ejército, en la policía, en el tren burocrático...): ¿Por qué se me permite hacer estos agravios al público, o hacer estos actos de corruptelas a la administración del Estado? La respuesta es harto sencilla. Se le permite su desmesura en el cargo, o se le permite que se corrompa como funcionario, porque al hacerlo, por un lado, eso lo compromete cada vez más con el tipo de gobierno implantado, y por otro lado, siendo este lado el determinante, en la medida en que usted como funcionario se vaya corrompiendo, en esa misma medida usted con su corrupción de subalterno, digamos, "pequeña", irá justificando (o naturalizando) la corrupción que en grande ocurre en las altas esferas del Poder alcahuete.
Ahora, claro, esta pregunta no se la puede hacer nadie incurso en actos dolosos, porque una de las cosas buenas que el Mal (eterno) le garantiza a las criaturas que le prestan sus servicios, es que como agradecimiento, les abole la consciencia y les debilita la facultad de recordar la maldad que están ejecutando.

Ílmer Montana.

Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


PASEOS EN EL REPOSO - 46

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PASEOS EN EL REPOSO - 46

Un alerta (a tiempo) no sólo sirve para anunciarnos que debemos prepararnos para algo contrario a lo que esperamos. Sea esto malo o bueno.

Con baja esperanza de vida, en el siglo XIX tener un seguro para la emergencia de morir era una cauta inversión. Hoy con la prolongada esperanza de vivir, la persona vive la amenaza de vivir demasiado.

Para ver el filme Favor peligroso (A simple favor), hay que verlo teniendo en cuenta el adagio famoso de un hombre que ganó 6 Oscar sin ser actor, Billy Wilder. El adagio es: "Ninguna buena acción se queda sin castigo".

Ninguna persona en su sano juicio debería querer ver el futuro (de la humanidad).

Todo nos es incierto. Cuando logramos salir de un convencimiento entramos, entonces, en una confusión. La confusión de algún modo, nos ofrece cierta tranquilidad. Pareciera que es mejor estar confundidos que estar convencidos. Las convicciones hay que tomarlas como cárceles. Alguien convencido de algo, aparte de ser un prisionero, es un peligro... Peligro para él y peligro para la pobre gente que logra convencer con sus convicciones.

Ílmer Montana.

Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET