LAS ECONOMÍAS ANTI-ECONÓMICAS

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LAS ECONOMÍAS ANTI-ECONÓMICAS.


LAS ECONOMÍAS ANTI-ECONÓMICAS


"Muchas de las instituciones humanas son el resultado de la acción humana, 
pero no del diseño humano".
Adam Ferguson (1723-1816).


Para abordar esta paradoja (de las tantas paradojas propias de los mundos prácticos ficcionales) es perentorio tomar en cuenta el analítico histórico proveniente de las tesis del Materialismo-histórico referidas a las secciones A y B de la base material del edificio social, y más recientemente del enfoque sobre los procesos productivos desplegados por la Teoría de los sistemas.


El Materialismo-histórico en su búsqueda teórica de explicar la dependencia y el atraso estructural de las sociedades dominadas por la economía real trasnacional, representando por los centros metropolitanos (entiéndase países dominantes en el esquema centro/periferia), establecía que todo Modo de Producción le correspondía para crear verdadera riqueza social dos secciones productivas: la sección de la producción de los bienes de producción (maquinaria, equipos, instalaciones fabriles con tecnología de punta, etc.) y la sección de la producción de bienes de consumo. Al no haber en los países dependientes la primera sección, indefectiblemente la sección B la cumpliría según determinaciones del centro hegemónico al cual el país dependiente estuviere adscrito. Siendo así un país que no pudiera producir, por carecer de las condiciones tecnológicas y científicas mínimas necesarias, sus bienes de capital fijo para producir, estaba condenado a desenvolverse económicamente como un país sin vida material propia.


Del lado de la Teoría de sistemas tenemos este aporte:
Habrá sistema en tanto tal, siempre y cuando un supuesto sistema logre, al extraerle al ambiente que lo rodea materiales e insumos (input), nuevos materiales y nuevos insumos distintos que antes no había (output). Para ese cometido se hace necesario que los procesamientos al interno del sistema (throughput) cumplan con mecanismos y dispositivos científicos y tecnológicamente desarrollados, con los cuales todo el sistema a su vez pueda cumplir con las operaciones iniciales (extractivas) y operaciones de clausuras necesarias (realizaciones económicas de complejidad secundaria y terciaria) para que el sistema productivo sea un sistema de producción de riqueza social-real. O sea, deje de ser un sistema de producir supuesto y se presente como un sistema real-concreto del que en virtud a esa realidad sistémica, la sociedad en su conjunto puede asumirlo como una instancia propicia para su avance en el tiempo y en el espacio.

Las economías ajenas a estos requisitos sistémicos-totales, se les estima como a-sistemas, puesto que en sus procesamientos o throughput se dan operaciones inconclusas, diseminadas y fragmentarias, sólo aptas para generar salidas momentáneas y simples a realidades íntegras y holísticas. Estos a-sistemas cuando mucho aportan esquemas simplificados basados en recortes de realidad que a la larga no permiten que la sociedad en donde operan se libre de su atraso estancador en el que permanece invariablemente.


Por no tener reales sistemas transformadores y generadores de riquezas, los Modos de producción de los países del Tercer Mundo no pueden emerger de las miserias de toda índole que los apabulla material e inteligencialmente. Por no ser economías sistémicas reales, industrias básicas como el aluminio y el hierro en Venezuela, por ejemplo, hoy no son empresas rentables. O ¿de qué le vale producir petróleo a PDVSA, para seguir el ejemplo venezolano, sino lo puede comercializar y mucho menos cobrar al verse con obstáculos financieros con su moneda física o con su monedad digital? Sin duda, Venezuela está imposibilitada de desarrollarse tanto hoy como ayer, pues nada poseía en su contexto como país, unidades de producción antieconómicas.
También esta tipología de economías se les conoce como Des- producción especulativas, Anti-producciones asistémicas o Sistemas económicos falsos. Como quiera que sea el nombre, se les reconoce por el hecho de que nada más permiten el enriquecimiento desproporcional de personas o de entes oficiales o mixtos muy particularizados, vinculados en alguna forma con los tramos en donde la economía ofrece cierta y determinada eficacia.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


CAÍN, EL MARCADO

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CAÍN, EL MARCADO


CAÍN, EL MARCADO 


"Andarás errante y vagabundo sobre la tierra".
La Biblia. Génesis 4:12

Un astrólogo hablándole a un cliente acerca de la Biblia, ya fuera de la privacidad de la consulta, que es un libro que se puede leer desde variados ángulos: el esotérico, el astrológico, el numerológico, el cabalístico, el religioso, el místico... Y siendo así, la gente que lee el libro de manera ordinaria, sin ninguna pretensión más allá de la mera curiosidad, muy difícilmente extraerá de sus contenidos algo útil para la común vida.

Debe resultar muy escabroso para un lego aficionado a leer Lo raro, enfrentarse con los textos bíblicos, pues están signados por antagonismos conceptuales (y hasta redactivos) que hacen muy difícil una sana comprensión de lo ahí leído.
Alguien no advertido de tal signación, pudiera enrevesarse tanto que su pensamiento al no contar con un hilo conductor expedito dado por las narrativas bíblicas, caería en elucubraciones fuera de los contextos inteligibles.

He aquí algunos ejemplos:
-Jehová manda a Moisés a hablar con Faraón para que éste dejé salir a sus paisanos, los paisanos de Moisés, pero yendo por el camino, en una posada, Jehová se le aparece para matarlo (Éxodo 4:24).
-Finalizado el diluvio regenerador, Jehová se compromete a más nunca destruir nada viviente como lo hizo al ahogar todo lo vivo con su poder (Génesis 8:21). Pero más adelante profetas como Joel y Amós, al igual que el mismo Jesús, hablan de otro "fin de mundo". Amós lo llama "el día de Jehová" (Amós 5:18). Jesús habla del fin como señal inequívoca de su segunda aparición en la escena de la tierra para "el juicio final".
-En el Antiguo Testamento toda la violencia, la sangre y las guerras se debe, pese a que hay gente excepcional, a las almas perdidas de los pecadores desobedientes de la palabra de Jehová. Empero en el Nuevo Testamento se leé en Juan que antes de Jesús no había pecado. El pecado surgió según el Apóstol porque Jesús vino y al venir Él ya nadie podrá excusarse. (Juan 15:22). En el mismo Juan se afirma que nadie jamás vio Dios (1:18). No obstante en Génesis 32:30 se afirma que Jacob vio a "Dios cara a cara". También Moisés lograba verle la cara a Dios (Éxodo 33:11). Esto se contradice en el mismo capítulo en el versículo 20 cuando leemos: "No podrás ver mi rostro...".

Demasiadas son las incompatibilidades que yo por razones de espacio y de ánimo no citaré aquí. Pero antes de tocar la más estridente de todas, quiero nombrarles un autor que basándose en diferentes fuentes llega a la conclusión de que Judas fue el "discípulo más amado" por el Mesías. Me estoy refiriendo a Émile Gillabert. El autor en su libro "Judas traidor o iniciado", quizá como producto de las inconsistencias halladas hace todo un tratado para persuadir a sus lectores de que "¡Jesús y Judas son Uno!". Sin duda alguna ponerse alguien a ahondar por alguna causal los textos llamados "sagrados" aunque no lo quisiera, pudiera llegar a referencias y a opiniones asombrosas como consecuencia, repito, de la contradictoriedad de lo leído.

Un planteamiento parece estridente, o toma ese matiz, en tanto y cuanto colisione con ideas, nociones y significados, digamos, aceptados y establecidos. Casi al punto de considerársele inamovibles, verbigracia el caso de Caín, personaje bíblico de carácter negativo en el mismo rango maldito en que está la Bestia 666, Herodes, Archelao, Judas y la Serpiente tentadora. La tradición religiosa judeo-cristiana, independientemente de la corriente seguida, (nos) presenta al personaje como un ser abyecto y ruin. Rayano casi con lo rastrero. Y agregar alguna referencia distinta a esa fama negativa de Caín, a todas luces, dentro de las comodidades conceptuales, resultará una imprudencia de quien osare hablar bien de semejante sujeto.

Me interesé en el personaje de Marras leyendo en los 70' al Demian de Hermann Hesse. Hess, como todo pormenorizado observador, ofrece una visualización de los caínes, de la secta caínita, como una tipología de personas de naturaleza recia, que por inspirarle respeto a los demás, por sus rostros, por sus seriedades y conductas verticales, son alejados y aislados. Demian, Sinclair y Eva constituyen una trilogía de personas que al llevar la distinción de Caín en sus rostros, nadie se atreve a intimar con ellos, y ellos a su vez nada más se reúnen a solas para hablar de sus soledades, ahuyentando a los otros quienes suelen vivir y morir según las pautas emanadas de la matriz-mundo hegemónica.

Al principio pensé que era una exageración de Hess en torno a Caín, pero menos mal que tenía una pequeña Biblia a la cual recurrí (ojalá usted haga su lectura si tiene una a su alcance). Y sí, en realidad, Hesse tenía razón: Caín era un Hombre de respeto y respetable. De respeto y respetable habida cuenta de que no negó su acción criminal ante Dios, cosa que sí hizo la pareja paterna en donde uno culpa al otro y el otro culpa a una serpiente.
Dios para que nadie se meta con él lo distingue con una señal y si no se le respeta será castigado siete veces. La figura de la "señal" no nada más aparece en el versículo 15 del capítulo 8 del Génesis. Además, para hacerlo entendible, la Biblia remite a Ezequiel 9:4. Ahí en el versículo hallamos que Jehová indica ponerle "...una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de las abominaciones". Los demás hombres sin señal se les castigará. Ezequiel a su vez nos manda a Apocalipsis 7:2 y 3. Cito: "Y vi otro ángel que subía del nacimiento del sol, teniendo el sello del Dios vivo: y clamó con gran voz a los cuatro ángeles, a los cuales les era dado hacer daño a la tierra y a la mar. No hagáis daño... hasta que señalemos a los siervos de nuestro Dios en sus frentes".
Ahora me pregunto: ¿Por qué esa distinción? ¿Será porque son gente brava que no transigen con nadie?
Bueno, la misma Biblia nos da una pista de quienes fueron los caínes. Veamos:

Se podría asumir que siendo Caín un maldito, de él y de los suyos emergerían todas las modalidades de hacerle mal a los demás, a la par de la aparición de todas las modalidades para degradarse uno como persona. Nada más lejos de los hechos narrados en la Biblia relativos a la "descendencia de Caín".
Ahí, finalizando el capítulo 3, encontramos que Caín, habitando el oriente del Edén, tuvo a su hijo Henoch y edificó una ciudad llamándola Henoch, sin ninguna alusión a poderes divinos. De los descendientes apareció Lamech quien se enfrentó sentimentalmente a dos mujeres: Ada y Zilla. Cada una de ellas le brindó dos hijos. Con Ada tuvo a Jabal y a Jubal. 
Jabal fue un hombre práctico y se dedicó a edificar ciudades y a la cría de ganados. La Biblia lo llama Padre de los que hacen tiendas y se ocupan del ganado. Jubal por su parte, desarrolló la sensibilidad artístico-musical y creó música. Es llamado por la Biblia el Padre de los que manejan arpas y órganos. Con el varón que Lamech tuvo con Zilla (tuvo una hembrita llamada Nohena), de nombre Tubal-Caín, las artes metalúrgicas aparecieron con él. Tubal-Caín lo designa la Biblia como el Padre de los que acicalan metales.
De forma, pues, que habiéndole comunicado estos puntos, quizá ya usted lo sabía, deseo abrir una posibilidad no de debatir, sino de ayudar un poco a desmontar esa cantidad proverbial de incoherencias que habitualmente tropezamos aquellos que de vez en cuando ojeamos o miroteamos la Biblia, para buscar en ella alguna pista que nos ayude a caminar en las sombras.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


EL TAMAÑO DE LA RIQUEZA

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EL TAMAÑO DE LA RIQUEZA

EL TAMAÑO DE LA RIQUEZA


Cuando una economía experimenta un crecimiento notable se crean muchos puestos de trabajo y el bienestar general de los individuos crece. Lo contrario ocurre cuando la economía no crece suficientemente o incluso decrece.
Cristián Larroulet/Francisco Mochón.

El PIB venezolano, según reportó a finales de enero del 2020 el FMI, se contraerá este año en curso 10% y el ente supone una contracción para el posterior 2021 en 5%. Desde luego, estos pronósticos así de rigor metodológico nos obligan a una interpretación que (nos) permitan comprenderlos.

No es que el FMI esté mintiendo con los porcentajes de la contracción del PIB venezolano. Estos porcentajes coinciden más o menos con otros datos aparecidos con respecto al infortunio económico que Venezuela enfrenta en su hasta ahora infructuosa "búsqueda de un mundo mejor". ¿Y sí es una verdad lo expuesto por el ente multilateral, en donde estaría la mentira? Bueno, la mentira es que si no se maneja adecuadamente la teoría económica, cifras y porcentajes como los presentados, da pie para el autoengaño o para el engaño a otros, pues pareciera que dada la reducción de la contracción (2019: 35%, 2020: 10% y 2021: 5%) pareciera que la realidad económica se le esta atendiendo efectivamente, ¡pero nada más lejos que eso!

Concretemos. Venezuela tiene 6 años de recesión económica. En esos 6 años (2014-2019) la producción de riqueza económico social ni ha crecido ni se ha estancado sino que desde el 2014 para acá, incluyendo el 2019, tal riqueza ha decrecido si se toma el 2014 como el año base. En esos 6 años el tamaño de la riqueza que había en el 2014 se ha reducido casi al 65 %. El economista Leonardo Buniak hablando por el canal IVC el 28/1/20 tomó el 2013 como año base y desde ese entonces el tamaño de nuestra riqueza se ha reducido 3/4 partes, lo cual traduce que sólo queda de ese tamaño una sola parte, que si no se hacen acciones prodigiosas, esa última tercera parte, por un lado, y esto fue bien explicitado por Buniak, se irá reduciendo al mínimo, y por otro lado, las reducciones venideras serán más pequeñas aún. En esa perspectiva fatal, llegará el momento en que no se reducirá más porque no habrá más nada que reducir. Si es que llegare ese momento, y puede llegar porque a nuestros políticos eso ni les va ni les viene, pues sus felicidades mentales-materiales no las ven perjudicadas, los economistas tomarían un nuevo año base para poder ejercitarse en sus implacables cálculos económicos. Útil es informar que para el 2019 el monto de nuestra riqueza estaba por el monto de los 70 MM de dólares, los cuales si el comportamiento estúpido de nosotros permanece igual o peor, el monto se reducirá significativamente en este enigmático año 2020.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


LA FORMA DINERO

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LA FORMA DINERO

LA FORMA DINERO

"El dinero es redondo. Se va rodando".

Sholom Aleichem.


De ordinario se suele conceptuar el dinero -inclusive muchos economistas lo hacen- usando la manera como los infantes "conceptúan" las cosas: citando una función (principal) de las cosas. "Tal cosa es para...". Así, infantilmente, "conceptúan" al papá, la mamá, los útiles escolares, etc.
En esa perspectiva utilitarista las concepciones sobre el dinero, ya no por infantes, priman su uso en detrimento del concepto apropiado según la estructura (o forma) inmanente a su realidad material.

El consumidor en tanto demanda, realiza su papel en el mismo acto de la compra. Ora, haciendo suyo el bien, ora, disfrutando efectivamente el servicio. Mas por el lado de la oferta, la venta a secas no le permite la realización. Todo dependerá, para el registro de la ganancia de la modalidad de pago. Si fue en dinero físico o si fue en dinero no-físico. En una economía más o menos saneada, el precio cancelado en dinero material podría ser menor a si la operación se efectuó con dinero plástico. En economías derrumbadas como la economía venezolana, el recibimiento en efectivo no únicamente no modifica el precio a la baja, sino que representa todo un tema de acuerdo con la moneda emitida por el comprador al adquirir el bien o disfrutar del servicio.
Con lo anterior busco significar la diferencia habida entre el acto de comprar y el acto de vender. Este acto sería más peliagudo si la compra se hace en términos de crédito para pagar lo comprado a plazos (fijos o variable). Pero ignoremos tantas variables en pos de la inteligibilidad del concepto tratado. ¿Sí?

La realización de la venta, esto es, el hacerse efectiva la ganancia, viene determinada por la solidez cuantificable del dinero usado en las transacciones. De las funciones del dinero (medio de pago, unidad de cuenta, instrumento para descargar deudas y obligaciones...) la función sobresaliente porque le reconoce su carácter estructural, es la función de ser medida de valor, pues en tanto valor, el dinero, sin importar si es tangible o intangible, proyecta a quien lo recibe en la compra -o por cualquier otro concepto- al tiempo futuro, o para respetar las especificidades, al tiempo económico y económicamente futurible. Si el dinero recibido no nos remite al futuro, no nos remite a escenarios en los cuales no se le pueda extraer rentabilidad, tal dinero dejaría de considerarse como tal por no cumplir con la estricta definición de lo que en el mundo de las producciones se entiende por dinero. A saber "El dinero no es sólo una mercancía más, sino que como mercancía le toca desempeñarse como la equivalencia universal de todas las mercancías, producidas y producibles".
Por ello, para estudiar el dinero, para entenderlo y explicarlo, es un requisito estrictamente metodológico, estudiarlo como una Forma de valor porque todas las demás formas pueden ser expresadas a través de la forma equivalente general que como dinero contiene.

Los países productivos (países que por evolución han abandonado las infancias ideológicas y se han dedicados a enseriarse), los bloques económicos de punta, las economías productivistas propiamente dichas, basan sus estrategias a plazos en el fortalecimiento de sus monedas ya que han comprendido que de la confianza que ellas emanen, los grandes negocios, las grandes rentabilidades y las grandes expectativas exitosas, siempre la tendrán al alcance de la mano. No será así, si la moneda que se tiene tiende a ser sinónimo o indicador de bancarrota estructural.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN. PARTE III

EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN. PARTE III

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EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN.
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EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN. PARTE III

"El empoderamiento es la antítesis de la víctima".
Pablo Morano. Portal Guioteca.

La autoestima, pues, es la oportunidad tenida por la persona para aquilatar su propio empoderamiento. Un empoderamiento derivado por la indulgencia de alguien colocado arriba en una línea de mando (padres de familia, presidentes de empresa, lideres administrativos, profesores, etc.) será un empoderamiento condicionado, calculado y superpuesto. El beneficiado o los beneficiados de esa modalidad empoderativa tendrán espacios de acción limitados, y que a la final, aquellos dadores de dádiva, de alguna forma u otra, terminarán pasando factura por las concesiones suministradas. La lamentable ilustración histórica de esta modalidad estéril otorgado a los débiles, recae en las flexibilidades legales dadas a los pueblos indígenas por parte de los sectores victoriosos. Estos sectores imbuidos de "buena voluntad", mediante leyes especiales y otorgamientos de territorios a los indígenas, no han conseguido, si así fue el propósito, ninguna realidad distinta a la debilidad ancestral que ha teñido el alma y la conducta de estos pueblos. Y ha sido de esta manera porque sencillamente los empoderamientos transferidos no han sobrepasado el campo de lo formal-artificial. Es decir, los pueblos indígenas con empoderamientos legales que no reflejan ninguna lucha por parte de ellos, no le sirven para mucho. Siempre se les ve como gente disminuida por el fracaso histórico representado por el hecho de haberse dejado enajenar sus tierras y sus vidas.


Cuando afirmo que la autoestima es una oportunidad para generar, desplegar y afirmar el propio empoderamiento de uno mismo, no se debe calificar el fenómeno como un fenómeno de naturaleza autonómica. Más bien se le puede tomar como una realidad heteronómica, habida cuenta de que se precisa (como he dicho en entregas anteriores) de factores externos a la persona. Externos, sí, pero vinculantes con ella. Esto significa, no es que no estén en el fuero interno personal por ser externos, sino que la persona, enmarcada y cautiva en una interioridad opacada, pudiera percibirlos como ajenos o distantes, incluso, inasequibles, a ella.

Seguidamente para dejar explicitado este detalle del fenómeno de la autoestima, hecho mano al argumento expuesto en el filme "Escuela para tontos" (2007), aunque el título en inglés resulta ser más arrostrante. En inglés se llama el filme "Escuela para bellacos" ("School for scoundrels"), recogiendo este título el espíritu buscado por la producción, el cual, y así lo certifican la trama y los personajes, es dejar asentado el mensaje de que constituye una obligatoriedad humana el dejar de ser tonto, y sobre todo, el dejar de comportarse como tonto.
El papel de instructor, el doctor P, lo hace el gran actor Billy Bob Thorton. El doctor P apenas comienza la primera clase le pregunta a los cursantes aspirantes a bellacos: "¿Quiénes de ustedes lee libros de auto-ayuda?" Sin excepción todos levantan la mano en señal de afirmación. "Eso es inútil -les responde el instructor-. Ustedes no se pueden ayudar". Un cursante le pregunta por qué y el doctor P le aclara que no es posible que alguien tonto se ayude a sí porque los tontos no pueden ayudar a nadie, y mucho menos a sí mismos. 
El doctor P complementa la idea con algo que está relacionado con el empoderamiento personal. Él les dice a sus cursantes que ellos son tontos y son tratados como tales, simplemente porque no se atreven a confrontar. Que como tontos rehuyen las confrontaciones y los disentimientos. A partir de ese contenido parte la pedagogía anti-tontos, al punto que para estimular el espíritu confrontacional, les implementa un conjunto de actividades en donde los aspirantes a dejarse de boberías se les induce a atreverse a crear situaciones radicalmente contrarias a la cómoda concordia. Los alumnos que mejor confronten se le hacen rebajas dinerarias significativas en los costos del curso. Si sobresalen el curso les saldrá gratis, si mal no recuerdo.

Nadie empoderado evitará por razones estratégicas la confrontación. La confrontación deviene en el test a través del cual evaluará los niveles de asertividad y de resiliencia logrados a punta de autoestima y de autorespeto. Mas no todo aquel que confronte se le puede endilgar la distinción de empoderado. Según sea el requerimiento un empoderado de su persona (es decir, la persona que Es está bajo su mando, por lo que no hace sino lo exaltante y no lo rebajante) evitará o no exteriorizar su desavenencia con un posible contrario. Tómese como ejemplo el silencio guardado por el Maestro Jesús ante sus adversarios en la arena de las ideas. Jesús, quien sin haber leído la ley de debates recomendada en las Leyes de Murphy, aplicaba eficientemente el principio de que no hay que discutir ante la gente con un necio porque es posible que la gente no note la diferencia.

En fin, eso del empoderamiento no es nada fácil para quienes las adversidades representadas en las carencias les ha signado sus existencias, deformándole por intermedio de las pobrezas económicas, las incompletudes psíquicas y los desarraigos éticos, sus imágenes y esencias en tanto seres humanos. Empero, al margen de la clase social, de la categoría profesional y del temperamento y carácter que se detente, cualquiera pudiera experienciar la devastadora tormenta psíquica de no atreverse a actuar, ay responder, a defenderse, por no haber puesto en marcha en las estructuras su personalidad, algún grado importante de autoempoderamiento. 
De las dificultades que hay que frentear únicamente me limitaré, por razones de tiempo, a nombrar algunas. Son dificultades muy bien trabajadas por las ciencias de la conducta y los desempeños y que cada una de ellas ha servido para que se hagan investigaciones y teorías en el afán de que los seres humanos mejoremos, independizándonos de las amarras que la propia sociedad institucionalizada nos impone.

Entre la variabilidad de factores que por sus influjos empequeñecedores de la naturaleza humana, merecen ser citados, puedo listar estos: "Principio del bien limitado", el "desamparo aprendido", el "locus de control externo", la "marginalidad espiritual", la "negación previa", la "Cultura de la pobreza", la indiferenciación cognitiva y la visión vertical en la interacción con los otros. Estas dos últimas son producto de mis observaciones particulares, mientras las primeras nombradas tienen amplia cobertura en libros y en portales de internet.
Todas son fáciles de deglutir. Es cuestión de reconocer en tales fenómenos su fuerza negativa si es que operan en nosotros en lo relativo a engendrarnos comodidades difíciles de localizar y combatir .
Por ejemplo, la indiferenciación cognitiva reside en la tendencia a no ahondar en lo que leemos o en lo que oímos. En consecuencia, las cosas las vamos indiferenciado, percibiéndolas todas iguales por no captar sus contenidos diversos en nuestra comodidad cognitiva. Igual acontece con la visión vertical aplicada a los demás. Con esta visión solemos colocar a la gente arriba o abajo de nosotros. Si la ubicamos abajo de nosotros, asomamos prepotencia y si es la ubicación arriba, nos inclinamos con un respeto tan grande que nos cohibimos ante esa gente que hemos encumbrado.
Cierro este apabullante tema con una cita extraída del libro III de La ley de Murphy. Es esta referida al "Carácter Decidido":
"1. El carácter decidido no es en sí una virtud.
2. Decidir no decidir es una decisión. Dejar de decidir es un fracaso."

FIN

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 


EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN. PARTE II.

EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN. PARTE II.

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EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN. PARTE II.

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EL SENTIDO DE LA AUTOVALORACIÓN. PARTE II.



"CUANDO YA NO ENCONTRAMOS VALORES SOBRE LOS QUE DORMIR, UNGIMOS EL RESPETO AL VALOR EN SÍ MISMO".

TOMÁS ABRAHAM.

Hablar sobre "el autovalorarse" puede convertirse en un cliché si no se toman en cuenta factores concomitantes al hecho básico de la simple estimación personal. 
Como punto, la tendencia "natural" es adjudicarle prolijamente a la persona de uno cualquier retahíla de epítetos presentables con los cuales salimos bien parados en eso de tenerse en una alta estimación de sí mismo.
Por otro lado, en el transcurso del día a día, dentro del orden de la "autoestima", las personas van experimentando "subidas y bajadas" según les ocurran cosas. Solemos oír "Se me bajó la autoestima" o lo contrario, "Eso me sube la autoestima". Visto así el punto, la autoestima es tomada como una variante de los componentes de la personalidad, que en términos prácticos el individuo no tiene mucho control, por decir lo menos.
Sin duda, tanto el reconocer que uno se autoestima como tener la autoestima como un algo sometido a las variaciones del diario vivir (donde mucha gente al final del día llega a su casa con la autoestima por las nubes o tirada por el suelo), no conduce a un cabal entendimiento objetivo del fenómeno. En consecuencia, se hace inevitable darle importancia a factores concomitantes en la búsqueda de apropiarse cognoscitivamente de su real utilidad existencial.

Un factor a resaltar, mermador de la posibilidad de autoestimarse, lo hallamos en la humana habilidad para el autoengaño. Autoengañándonos casi todos alcanzamos el rango de expertos, e inducidos por esa peculiar habilidad, muchos de nosotros caemos -o no salimos- del entrampamiento de creer en falsas fuentes generadoras de autoestima. Ni por ser oriundo de tal o cual país, ni por poseer tal o cual tipología física, ni por detentar grandiosas capacidades de pago con las tarjetas de crédito, ni por los viajes realizados a través del planeta y ni siquiera, entre otras tantas falsas fuentes habidas, por los reconocimientos profesionales o afectivos hacia nuestras personas, podemos autoestimarnos debida y aceptablemente.

En pocas palabras, la autoestima no es un proceso de enriquecimiento del Ser fácil de desarrollar en la personalidad. Es tanto la dificultad de autoestimarse que inclusive la historia nos ofrece casos de grandes personalidades, que no obstante poseer gran influencia ante sus contemporáneos, por sus libros, investigaciones y sabidurías, sus comportamientos dejaron mucho que desear en el aspecto del respeto que sus propios logros personales le merecían.
Un caso digno de registrar lo encarna Friedrich Nietzsche quien le entregó su vitalidad toda a la voluntad todopoderosa de Richard Wagner y de su mujer Cosima, hasta el extremo de que lo usaban como muchacho de mandado. Wagner para que le comprara camisas y ella para que le comprara accesorios personales. Su carencia de autoestima le impidió notar el desprecio profesado por la escritora Lo u Andrea-Salomé, la cual en su postura de dominatriz ante el Grande filósofo, sólo se permitía tolerarlo.
Otro casito, incluso peor, tiene a Aristóteles en el rol principal. Su pobreza autoestimatoria le permitió que una hetaira (prostituta con cierta preparación cultural) llamada Filis, para dejarse disfrutar por el filósofo del peripato (enseñaba paseando), le imponía la condición de dejarse montar por ella haciendo el papel de jinete y él el papelón de cuadrúpedo. Aristóteles cuadrupeaba por jardines con la dama arriba causándole risotadas a los que veían semejante humillación móvil.

Sin embargo de los hombres histórico-universales nos proviene una descomunal pista para apreciar de dónde surge el disparador con el que gracias a una cualidad nuestra -o algunas cualidades-, emerge aquello que nos permite autoreconocernos como seres de valía inalienable. 
Bastante es sabido de la multiplicidad de dones incluidos en la persona de Johannes W. Goethe. Dramaturgo, poeta lírico, novelista, musicólogo, empresario teatral, geólogo, botánico, anatomista, físico y abogado. Se manejaba con asuntos prácticos (minas, caminos, economía), amén de hacerse multilingüe (alemán, latín, ingles, italiano, etc.). Pero nada de eso le producía autoestima. Lo que le concedió traspasar el umbral de la autovalía fue su trabajo investigativo en la rama de la óptica. Lea usted la cita que hace María José Llorens para la Introducción de Obras selectas de Goethe, de las palabras del Autor: "No doy importancia alguna a todo lo que he producido como poeta... pero me enorgullezco algo de ser en mi siglo el único que conoce la verdad de la difícil ciencia del color, y eso me da un sentimiento de superioridad sobre muchos...".
Es decir, que Goethe comenzó a estimarse en sus aportes a Lo Humano desde el momento en que se le hace consciente cuál era su elemento básico para compartir y compararse con los demás. Quizá ni Aristóteles ni Nietzsche, para seguir nombrándolos, pudieron desenredar en la telaraña de sus especificidades extraordinarias, ese punto de inflexión necesario para apoyar el respeto necesario que sus personas requerían. Cosa que sí pudo coronar la luminosidad interior del Grande de las letras universales, Goethe.

Ahora bien, no se trata de contener en nuestras personas una enjundiosa batería de talentos y dones para poder seleccionar de entre ellos el que fungirá como disparador destellante para que nos podamos autoestimar. No. El asunto es un poco más sencillo. En única lid hemos referido hasta ahora la dificultad habida para entender en su complejidad la autoestima en tanto proceso posibilitador del respeto que cada quien se debe a sí mismo. Y con los casos citados sólo se quiso advertir de que la falta de respeto hacia la persona de uno deriva del propio sujeto, independientemente de sus logros o fracasos personales. O sea, podemos detentar éxitos y eso no nos exime de faltarnos el respeto en público, o peor: en privado. Podemos haber fracasado, por el contrario, y eso no obsta para que sigamos disfrutando del autorespeto inherente de aquellos que no pierden su autoestima porque se la han labrado a fuerza de reconocerse como personas vitales y trascendentes.

Fíjese, por favor, en esta experiencia.
Hubo en los inicios de la década de los años 1980 alguien en la ciudad de San Cristóbal-Táchira conocido como El poeta del sol (Aurelio Paz Greda fue su nombre, peruano de procedencia, creo) que asistía a las reuniones de un grupo cultural denominado Ariete en el edificio del Salón de Lectura. Allí asistían catedráticos, cronistas, profesionales universitarios amantes de las letras, etc., y entre otras personalidades se presentaba El poeta del sol. Él llevaba una existencia humilde (pernoctaba en un cuartico, a veces comía dos veces al día cuando mucho, su ropa era de gente con escasos recursos para vestir...), muy distinta a la existencia de los otros "arieteros" (bien vestidos, bien comidos, y transportados en vehículos propios). En la reunión con ellos el personaje de marras tomaba la palabra y exponía sus opiniones, críticas y sugerencias (en ocasiones regañaba a la concurrencia) con la seguridad y confianza exigida en esas reuniones. ¿Y de dónde le salía tal desempeño? ¿De dónde va a ser?, pues, de la valoración personal que él le confería a su Ser y a sus Poemas. 
Para que alguien le dé importancia a sus cosas, esas cosas deben simbolizar lo que, por ejemplo le simbolizaba "La Rosa" a El principito de Saint-Exupery, o como el buscador de perlas del Evangelio que luego que halló la perla buscada abandonó las demás.


Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET 

info: eluniversovocabular@gmail.com