EL LIMBO DIVINO

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EL LIMBO DIVINO

"Sus lamentos no son gritos...habitan un espacio donde la tristeza no nace del castigo sino de la ausencia de esperanza".
DANTE ALIGHIERE, LA DIVINA COMEDIA.

Por algún déficit (afectivo, de compañía, comunicativo, de claridad en los propósitos, identificativo, económico, de fe...) las personas suelen irse, contradictoriamente, a los excesos.

Si un exceso, si un sobrepasarse en algo del existir (en la vestimenta, en el comer, en la búsqueda constante de gente para hablar o para andar en movidas rumberas, o buscar soledades para entregarse de lleno al placer imaginario de viajar por el celular, etcétera), sirve para develar o revelar deficiencias existenciales, entonces le toca a quien tenga ese registro en su particular vida, ocuparse con preocupación, de indagar la causal básica que lo conduce al artificio ingenuo de las excesividades como una vía unilineal y simplona que le tapa o le permite disimular dentro de lo ingenuo, el déficit, o si se prefiere, buscando hacer del punto un contenido aprehensible, disimular (y desimularse en sí mismo) ausencia(s) o carencia(s ), las cuales no se ha podido cubrir con nada efectivo y real, sino que las sobrelleva solo flotando de aquí para allá en las burbujas del limbo de los excesos.

Caemos en excesos cuando no se ha desarrollado significativamente en todo los ciclos vividos, el razonamiento lógico técnico, que es la herramienta del sistema de la mente que le permite al sujeto construir concretos de pensamiento, con los que va percibir, entre otras bondades, con cierto margen aceptable de anticipación, las consecuencias, negativas o favorables, de su decir y de su hacer. O mejor, captar previamente los resultados a su favor o en su contra de las decisiones por tomar.

Desde luego, que haber desarrollado la operatividad del razonamiento lógico técnico, expone al sujeto comedido y mesurado ante los otros, a ser colocado en el cajón de los seres humanos no cotidianos. Esto es, a ser visto en calidad de especimen extraño, distante de la programática de las personalidades lisas y llanas, con las que todo el mundo encaja apenas las comienzan a tratar. Pero lo que la gente nunca percibirá de estos contados sujetos calculométricos es disipando y licuando sus existires terrenales en las levedades propias de las demasías deficitarias.

Ílmer Montana.
Pregrado en Literatura ULA y
Magíster en Gerencia UNET